Misión Mundial
Mision Venezuela
Fraternidades
Estudios
Convivencias
Estás en...

Mensajes

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

(Ver mapa)

 

 
 
 
(Para leer la palabra haz click sobre la Biblia)

  ROMANOS 9:6-13

Versículo Clave: 9:8

"Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes."

 

La semana pasada aprendimos sobre los privilegios que recibió el pueblo de Israel por haber sido escogido por Dios. Muchos de este pueblo a pesar de los grandes privilegios que Dios les dio, rechazaron a Cristo y quedaron fuera de la salvación. Por esta razón algunos podrían discutir con Pablo por la fidelidad de Dios diciendo: “¿Por qué la mayoría del pueblo de Israel no cree en Jesús? Entonces, ¿ha fallado la palabra de Dios?” Ante esta pregunta Pablo explica ¿por qué muchos de los israelitas no aceptaron a Cristo? Leamos el v6. “No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas.”

Pablo afirma que la palabra de Dios nunca falla. Nuestro Dios es fiel quien cumple con su promesa. La Biblia nos aclara que nuestro Dios es fiel. Dt.7:9 dice: “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones.” ‘Hasta mil generaciones’ quiere decir ‘para siempre.’ He.13:8 dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por lo siglos.” Si tú tienes la promesa de Dios y la guardas en tu corazón por la fe, Dios sin fallar cumple su promesa contigo. No la recibimos no porque nuestro Dios es infiel, sino que tú abandonas la promesa de Dios por tu incredulidad.

¿Cuál es tu promesa que recibiste de Dios? ¿Es seguro que la promesa que tienes viene de Dios o de tu propio deseo carnal? Siempre recordemos una palabra que dice: “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” (Santiago 4:3) Pero si la promesa que tienes es para la gloria de Dios, tú puedes confiar en que esa promesa se va a cumplir en Su tiempo, porque nuestro Dios es fiel. Hace 10 años Dios me dio una promesa con la palabra Lc.5:10: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres” y cumplió su promesa conmigo, ya que estoy pastoreando sus ovejas en este lugar, Venezuela. Pero la promesa que Dios tiene conmigo es mucho mayor que esto. Dios me da una palabra: “Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.” (Is.49:6)

Es mi deseo ir a predicar a muchos países para que la salvación de Dios llegue a todo el mundo. Pero siento que esta promesa es muy grande para mí, por eso dudo de ella. Por mi incredulidad no me estoy preparando para que se realice esta promesa conmigo, sino que estoy viviendo con los deseos terrenales. Y Dios prorroga su promesa conmigo por mi falta de fe. ¡Cuánto dudamos de Dios y abandonamos su promesa con nosotros! Hechos 2:17 dice: “En los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños.” Los jóvenes que viven con el Espíritu de Dios verán visiones espirituales para ser usados para la obra de salvación de Dios. ¡Cuánto estamos limitados por las cosas terrenales para vivir con la promesa de Dios! Oro que nuestros hermanos y hermanas vean la visión de Dios y vivan con la promesa de Dios para ellos. ¡Alabo a nuestro Dios quien es fiel y cumple su promesa con nosotros! Amén.

Dios dio promesas a Abraham, a Isaac y a Jacob. El hizo pacto con Abraham diciendo: “Estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.” (Gé.17:7,8) El pueblo de Israel tiene identidad de hijos de Abraham. Ellos piensan que les está garantizada la salvación sencillamente por ser hijos de Abraham por el pacto que Dios tuvo con él. Y otros dudaban de la fidelidad de Dios por ellos. Por eso Pablo dijo: “Porque no todos los que descienden de Israel son israelitas.” Esta palabra fue un gran desafío a los israelitas. Ellos podían sentirse muy furiosos ante esta palabra. Pero esta idea no era solamente de Pablo, cuando Juan el Bautista predicaba, él decía: “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.” (Lc.3:8) Juan el Bautista rompió el orgullo que tenían los israelitas que no se arrepentían de sus pecados.

Nuestro Señor Jesús también dijo: “Si fueses hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais. Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham.” (Jn.8:39,40) Jesús también dijo que no eran hijos de Abraham porque no hacían las obras de Abraham, que es vivir por la fe. Esta palabra nos hace preguntar: Si los padres son cristianos, ¿sus hijos también son cristianos? Los hijos pueden crecer en un ambiente cristiano y tener más oportunidad de aceptar a Cristo, pero no podemos decir que todos los hijos de los padres cristianos son cristianos. Aun los hijos de muchos pastores no son cristianos. Cada hijo debe tener su encuentro personal con nuestro Señor Jesús para ser un cristiano verdadero. Esta obra de Dios no viene solo por ser hijos de una familia cristiana.

Los padres deben orar mucho para ellos y enseñarles la palabra de Dios. En este sentido nuestra Convivencia de los Adolescentes que vamos a tener del 14 al 16 de mayo es muy importante, porque queremos que ellos tengan un encuentro personal con nuestro Señor Jesús a través de esa convivencia. Apoyemos la convivencia con oración y servicio para que nuestros adolescentes conozcan a Jesús verdaderamente. También hay otra pregunta: ¿Somos salvos por ser bautizados con agua? Los varones judíos eran circuncidados al octavo día. Para ellos la circuncisión era una marca que les garantizaba la salvación. Pero la mayoría de ellos fueron juzgados por su incredulidad a pesar de la circuncisión que tenían. Hay quiénes piensan que son salvos por ser bautizados con agua en la iglesia católica cuando son niños. Ellos fueron bautizados sin conocer a Jesús como su Salvador. Este bautismo no puede ser garantía de su salvación, lo importante es conocer a Jesús personalmente. Es necesario que los niños pequeños sean bautizados con agua porque ellos no tienen la capacidad de aceptar a Jesús como su Salvador, pero serán bautizados por la fe de sus padres. Pero después de llegar a la edad de tener uso de razón, ellos deben hacer su confesión personal de fe para aceptar a Jesús como su Salvador personal.

La tercera pregunta sería: ¿Son salvos todos los que estén en la iglesia? Hay los que dicen: “Tengo salvación porque voy a la iglesia todos los domingos.” Pero ir a la iglesia los domingos no te garantiza la salvación. Hay mucha gente que va a la iglesia y cree que son cristianos, pero realimente no conocen a Jesús. Ro.10:9,10 dicen: “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” ¿Confesaste con tu boca que Jesús es el Señor? ¿Creíste en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos? Entonces, tienes la vida eterna. Amén.

Miren el v7. “Ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia.” Para buscar el apoyo de la palabra: ‘No todos los que descienden de Israel son israelitas’, Pablo tomó el caso de Isaac e Ismael. Como ustedes saben Abraham tuvo muchos hijos. El primero hijo se llama ‘Ismael’, quien nació entre Abraham y Agar, la sierva de Sara. El segundo hijo se llama ‘Isaac’, quien nación entre Abraham y Sara. Aparte de ellos Abraham tuvo seis hijos más con Cetura después de la muerte de Sara. Entre ellos solamente los hijos de Isaac son llamados descendencia de la promesa. ¿Por qué? Leamos el v8. “Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.”

Esta palabra quiere decir que no por la carne, sino por la promesa se define que son hijos de Abraham o no. Ismael era el hijo mayor de Abraham, pero él no era hijo de la promesa, sino de la carne. Aunque Abraham había recibido de Dios la promesa de tener un hijo, pasando el tiempo, él perdió su fe y por la sugerencia de su esposa y siguiendo la costumbre de esa época, tomó la sierva de su esposa llamada Agar y tuvo hijo a través de ella, esto fue Ismael. Este hijo nació fuera de la promesa de Dios, por lo cual Dios no lo contó como descendiente de Abraham para cumplir su promesa. En cambio Isaac fue diferente.

Un día Dios se les apareció a Abraham y Sara y les dijo que Sara iba a tener un hijo aunque ella tenía 89 años de edad y se le había cesado en ella la costumbre de las mujeres. Era imposible que ella tuviese un hijo en ese momento, pero por la promesa de Dios y la fe de Abraham y Sara, nació Isaac, lo cual fue el hijo de la promesa. Los israelitas son los hijos de Isaac, no de Ismael. Con esta historia Pablo confirmó que no por la carne sino por la promesa son los hijos de Abraham. Ante esta explicación de Pablo, algunos podrían discutir diciendo que Ismael no era hijo de su esposa, sino de la sierva, en cambio Isaac era el hijo de la mujer prometida. Por eso Pablo tomó otro ejemplo, el caso de Jacob y Esaú.

Leamos los vs.10-12. “Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), se le dijo: El mayor servirá al menor.” La diferencia en el caso de Jacob y Esaú es que ellos nacieron del mismo padre y la misma madre. Las condiciones carnales de Jacob y Esaú eran iguales, además ellos eran morochos. Esaú nació primero, lo cual lo hizo ser el primogénito, en este sentido pensando humanamente Esaú debía heredar la bendición de Dios. Carnalmente Esaú también era descendiente de Abraham, sin embargo él ni sus hijos pudieron ser descendientes de Abraham según la promesa. Los descendientes de Esaú se llamaban edomitas.

Históricamente los edomitas fueron enemigos de los israelitas. A través de esta historia Pablo quiso manifestar que aún el nieto de Abraham según la carne, Esaú, no era descendiente de Abraham, además formó un pueblo enemigo de Israel, entonces los descendientes de Abraham no son según la carne, sino según la promesa de Dios. La promesa de Dios le llegó a Jacob, quien formó el pueblo de Israel. Él era el menor, pero Dios puso su voluntad sobre Jacob y lo eligió. ¿Por qué? No sabemos, ya que esto forma parte de la soberanía de Dios. Dios lo eligió antes de que naciese, ni hiciese bien o mal, es decir, que no por las obras, sino por la divina elección de Dios. En esta historia se manifestó que nuestro Dios no salva por las obras sino por la gracia. El trabaja no por las obras sino por el que llama.

Muchos se equivocan pensando que serán salvos si hacen buenas obras, por eso se disciplinan para quitar deseos carnales, se sacrifican para ayudar a otros, se dedican en las obras de la iglesia, etc. Es bueno llevar una vida de servir a otros y dedicar su vida para el Señor, pero estas obras no para la salvación, sino consecuencia de la salvación que recibimos de Dios. Para nosotros es una gran bendición saber que el propósito de Dios es conforme a la elección, no por las obras sino por el que llama, porque fuimos llamados por Dios, por eso estamos aquí. Porque fuimos llamados por Dios, él es fiel y cumple con su llamamiento, no hay fracaso en nuestra vida de fe.

Podemos confiar en la palabra que dice: “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” (Fil.1:6) A pesar de muchos errores y fallas que cometemos, podemos renovarnos siempre porque confiamos en Dios quien nos llamó, ha cumplido su voluntad con nosotros y la va a perfeccionar hasta el día de Jesucristo. ¿No es una gran bendición de Dios ser elegido por él? Hay personas que quieren discutir por la divina elección de Dios porque no ha sido elegida por Él o todavía no conocen Su buena voluntad con ellos. Pero cuando ellos entiendan la bendición de ser elegido por Dios, le agradecerán grandemente a Dios por su bondad, fidelidad y misericordia.

Actualmente los hijos de la promesa son los que aceptan a Jesús como su Salvador, sean judíos o no judíos, porque el llamado de Dios no es por la carne, sino por la promesa. Jesús dijo: “Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.” (Mt.8:11) Conforme a esta profecía de Jesús, el evangelio llegó a todo el mundo, a Venezuela también, y nosotros aceptamos a Jesús como nuestro Salvador y nos convertimos en hijos de la promesa de Dios, y finalmente entraremos en Su reino. ¡Alabemos a nuestro Dios quien nos eligió y nos hizo ser hijos de la promesa! Amén.

SUBIR        

 

Para consultar un Mensaje selecciona

los campos y haz click en "Buscar"

¿Deseas ver el estudio bíblico correspondiente a este mensaje? Haz click AQUÍ
SUBIR        
 
<< INICIO >>

Misión Mundial | Misión Vzla | Fraternidades | Mensajes | Estudios | Convivencias

¿Quiénes somos? | Historia | Actividades | Noticias | Pan Diario | Contáctanos