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  ROMANOS 8:18-25

Versículo Clave: 8:18

"Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse."

 

La semana pasada aprendimos que somos hijos de Dios. ¿Cuál es el privilegio de ser hijos de Dios? Es ser glorificados juntamente con Cristo, si padecemos juntamente con él. La glorificación es la esperanza final de los cristianos. ¿Qué es la glorificación? Es más allá de la salvación y la santificación. Ya tenemos la salvación, pero esta salvación todavía no es perfecta.

Estamos en el proceso de santificación, sin embargo jamás podremos ser perfectos en esta tierra a causa de nuestros cuerpos mortales. La glorificación es participar en la gloria de Dios, la cual es la perfección de nuestra salvación de toda la influencia del pecado y de la maldad. Es la salvación de nuestro espíritu, alma y cuerpo; es llegar a ser como nuestro Señor Jesucristo quien fue glorificado en el reino de Dios. ¿Cuál es tu esperanza en esta vida de fe? ¿Recibir bendición material para disfrutar en esta tierra? O ¿Vivir tranquilamente con tu familia? Nuestra esperanza debe ser participar en la gloria de Dios cuando venga otra vez nuestro Señor Jesús. Amén. Como aprendimos la semana pasada el apóstol Pablo pone una condición para llegar a ser glorificados juntamente con Cristo. ¿Cuál es?: “Si es que padecemos juntamente con él.”

Nadie quiere padecer, así que es difícil aceptar esta palabra. Por eso algunos hacen preguntas diciendo: “¿Por qué debemos padecer, si ya Cristo padeció, murió y resucitó? Ya él pisó la cabeza de Satanás y tuvo la victoria sobre la muerte, entonces ¿por qué nosotros los hijos de Dios debemos padecer en esta tierra?" Colosenses 1:24 nos da respuesta ante esta pregunta diciendo: “Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia.” Esta palabra no quiere decir que el padecimiento de Cristo fue incompleto, sino que la iglesia también va a padecer en esta tierra como lo hizo el Cristo.

Jesús dijo a sus discípulos: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Jn.16:33) Jesús mismo nos confirmó que recibiríamos aflicciones en este mundo. ¿Por qué? Aunque Jesús venció a Satanás, el enemigo está suelto por un tiempo hasta que venga otra vez Jesús, dominando sobre sus esclavos y tentando a los hijos de Dios. Este mundo está bajo el dominio de Satanás. 1Jn. 5:19 dice: “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.” El enemigo aborrece a Cristo y a su pueblo. Jn.17:14 dice: “Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.”

Es normal que los santos padezcamos en este mundo. Por lo cual jamás debemos dudar del amor de Dios en el momento de aflicción, al contrario, debemos tener confianza en Jesús quien nos protege de nuestros enemigos. Finalmente el enemigo no puede hacer nada con nosotros. 1Jn.5:18b dice: “Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.” Entonces, ¿cómo podremos superar las aflicciones en este mundo? Miren el v18. “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.” Pablo nos enseña que el secreto de vencer en este mundo es esperar la gloria venidera que vamos a recibir en el tiempo de la recuperación del universo. La viva esperanza en el reino de Dios es la fuerza para superar las aflicciones.

Los santos en los primeros tiempos recibían muchas persecuciones. Ellos tuvieron que huir de sus casas, ir a otros países como extranjeros, esconderse en cuevas, ser arrestados, castigados, ser echados en El Coliseo romano para luchar contra leones y morir rasgados, etc. Sin embargo ellos manifestaron su fe y esperanza en el reino de Dios. Antes de morir por los leones, ellos alababan al Señor cantando con alegría y los romanos se asustaban viendo a esos cristianos. Ellos glorificaron a Dios en medio de las aflicciones. ¿Cómo pudieron hacerlo? Porque tenían viva esperanza en la gloria venidera del reino de Dios. El apóstol Pedro, escribiendo una carta a los hermanos que estaban dispersos por la persecución, alabó a Dios diciendo: “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros.” (1P.1:3,4) ¿Cuáles son tus aflicciones por seguir a Jesús? ¿Estás siendo perseguido por tu familia? ¿Estás afligido por llevar una vida correcta ante Dios? ¿Estás sufriendo por ayudar las ovejas de Jesús? ¿Estás padeciendo para cumplir tu misión de parte Dios? Entonces ten viva esperanza en la gloria venidera que recibirás en el día de nuestro Señor Jesús. Amén.

Todo el universo está esperando que llegue el día de nuestra glorificación. Miren el v19. “Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.” La palabra dice que la creación desea ardientemente la manifestación de los hijos de Dios. Somos hijos de Dios, sin embargo la creación espera nuestra manifestación, es decir que todavía no se han manifestado los hijos de Dios. Aunque nuestra posición ha cambiado para ser hijos de Dios, todavía no nos hemos convertido completamente como los hijos de Dios, esto sucederá cuando nuestro cuerpo carnal se convierta en un cuerpo celestial.

Este el día de nuestra glorificación en Dios, toda la creación anhela ardientemente la venida de ese día. ¿Por qué? El v20 dice: “Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza.” Porque la creación fue sujetada a vanidad, es decir que muere, pero no por su propia voluntad, sino por la voluntad de Dios. ¿Por qué llegó la muerte a la creación? Es por causa del pecado del hombre. Cuando Adán pecó contra Dios, la maldición llegó no solamente al ser humano, sino también a toda la creación. Primeramente la serpiente fue maldita por Dios más que los otros animales. La tierra fue maldita para producir espinos y cardos. Algunos animales tuvieron que ser matados para ofrecerles túnicas de pieles para Adán y Eva.

Cuando el hombre fue echado fuera del paraíso, los animales también fueron echados fuera. Entonces los animales tuvieron que matarse unos a otros para sobrevivir. Antes los leones y las ovejas jugaban juntos, pero por el pecado del hombre, se formó una enemistad y los leones persiguen a las ovejas y las matan para comérselas. Se pelean entre ellos, y no sólo los animales, sino también la naturaleza sufre. Tenemos un medio ambiente contaminado. ¿Por qué tenemos tantos problemas climáticos? En algunas zonas mucha gente muere por inundaciones, en cambio, en otras zonas por la sequía. Estamos sufriendo por la sequía e incendio, lo cual produce cenizas en el aire y afecta nuestros órganos respiratorios.

El planeta sufre por terremotos, tsunamis, huracán, frío y calor, etc., a causa del pecado. Toda la creación está esperando la libertad de de la esclavitud de corrupción. ¿Cuándo va a suceder esto? V21b dice: “a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.” En el día de la gloria venidera toda la creación también se va a recuperar, por eso lo esperan con mucho anhelo y gimiendo. El v22 dice: “Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.” ‘Gemir’ es ‘expresar naturalmente, con sonido y voz lastimera, la pena y el dolor.’ Cuando uno está muy enfermo, gime con sufrimiento. Toda la creación está sufriendo, pero esperando el día glorioso, por eso dice: “a una está con dolores de parto hasta ahora.” La palabra dice que ese gemido es por dolores de parto. Es un gran dolor, pero el dolor que trae la esperanza de recibir una nueva vida.

La creación está gimiendo con dolores, pero con esperanza de la libertad de la esclavitud de corrupción. Cuando llegue ese día glorioso, la creación se recuperará completamente. Pero no solo la creación, nosotros también gemimos. Miren el v23. “y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.” Nosotros tenemos las primicias del Espíritu, las cuales son los primeros frutos del Espíritu Santo. Cuando recibimos a Jesús en nuestro corazón, comenzamos a dar los primeros frutos, los que garantizan los frutos que daremos completamente en la gloria venidera. Sin embargo todavía sufrimos por nuestros pecados a causa de nuestro cuerpo carnal y gemimos dentro de nosotros mismos. Tenemos muchos sufrimientos y dolores en esta vida de fe, más que todo, por causa de nuestros pecados.

Queremos llevar una vida limpia que agrada a nuestro Dios, sin embargo nuestro cuerpo pecaminoso cae en la tentación y nos hace sufrir por la decepción y tristeza. Queremos ser obedientes y mansos, pero nuestro carácter pecaminoso nos hace ser desobedecer la voluntad de Dios y actuar conforme a nuestra naturaleza pecaminosa. Queremos glorificar a Dios entregándonos totalmente para él, pero nuestros deseos carnales nos hacen desviar del servicio para el Señor. Por estas razones gemimos dentro de nosotros mismos, pero tenemos esperanza, la cual es la adopción y la redención de nuestro cuerpo, porque ese día tomaremos un cuerpo celestial libre del pecado. Ese cuerpo será poderoso, glorioso, de honra y espiritual. Esta es la esperanza verdadera de los cristianos. No podemos ver esa esperanza con nuestros ojos carnales, pero podemos verla con nuestros ojos espirituales y por la fe.

Entonces, ¿cómo tiene que ser nuestra vida en esta tierra? Leamos el v25. “Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.” Con paciencia debemos esperar la gloria venidera soportando todas las dificultades en esta vida de fe. La paciencia es el motor para que lleguemos a la gloria de Dios. Oro que Dios nos ayude a esperar la gloria venidera con paciencia. Amén.

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