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La semana pasada aprendimos que ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. Los vs.2-4 nos explican cuáles son las razones de tener esta bendición de Dios. Primero, Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús nos ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Leamos el v2. “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.”
La primera razón para no tener más condenación es que tenemos libertad de la muerte eterna. ¿Qué es la Ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús? Es la obra del Espíritu Santo que nos da la vida eterna. ¿Cómo pudimos recibir esta obra de salvación en Cristo? ¿Por cumplir la Ley o por la fe en Jesús? Ro.3:27 dice: “¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la Ley de la fe.” La Ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús es la Ley de la fe. Entonces, ¿qué es la Ley del pecado y de la muerte? Es la Ley de Dios que nos condena por nuestros pecados y nos lleva a la muerte. Según la Ley de Dios debemos pagar por nuestros pecados con la vida, por esta razón deberíamos ser condenados por no cumplir todos los mandamientos de Dios. Sin embargo, la Ley de la fe nos ha librado de la justicia que Dios demanda por la gracia de nuestro Señor Jesús. Entonces los que creen en Jesús están excluidos de la condenación de la Ley.
Segundo, porque Dios condenó al pecado. Leamos el v3. “Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne.” ¿Qué es lo que era imposible para la Ley? Justificarnos y darnos vida eterna. ¿Por qué? Porque somos débiles por nuestra carne. Por nuestra naturaleza pecaminosa jamás podemos cumplir 100% la exigencia de la Ley, y ésta según su naturaleza, condena a los que no la cumplen, por lo cual es imposible que seamos salvos por cumplirla. Por eso Dios envió a su Hijo Jesús en semejanza de carne de pecado para que él tuviese un cuerpo carnal como nosotros, pero sin pecado, y cumpliese con todas las obligaciones de la Ley, hasta dar su vida, a causa de nuestros pecados. De esta forma, como lo dice la Palabra, Dios condenó al pecado en la carne. Gracias a que el pecado que está en nuestra naturaleza pecaminosa fue condenado, los que están en Cristo están libres de ser juzgados conforme a la justicia de la Ley de Dios. Amén.
¿Qué quiere decir estar en Cristo Jesús? V4b dice: “que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.” N.V.I dice: “que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu.” Andar conforme a la carne es vivir según la naturaleza pecaminosa. Conforme al contexto de este pasaje bíblico debemos entender que esta palabra está relacionada con la justificación (salvación), no con la santificación de los creyentes (cambio de nuestro ser). Por lo cual las dos clasificaciones en este versículo: los que andan conforme a la carne y los que andan conforme al Espíritu, son conforme al criterio si están justificados o no. Más claramente quiere decir: los que andan conforme a la carne son los incrédulos y los que andan conforme al Espíritu son los creyentes, conforme al pasaje de Romanos. Pero, según 1Corintios 3:1 dice: “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo” podemos saber que entre los creyentes hay creyentes espirituales y creyentes carnales.
Muchos hermanos en Corinto conocían a Jesús, sin embargo no eran espirituales, sino carnales, niños espiritualmente. Esta clasificación está relacionada con la santificación. Tanto los espirituales como los carnales están justificados por la sangre de Jesús, tienen vida eterna, la diferencia entre ellos es que los espirituales son adultos en Cristo, en cambio los carnales son niños en Cristo. Todos los cristianos tienen obligación de crecer espiritualmente y ser maduros en Cristo, como todos los niños tienen la obligación de crecer. Imaginemos si un niño no crece en su estatura, ¿cómo se sentirían sus padres?
Aunque un niño crezca físicamente, si su forma de pensar no se desarrolla y piensa y habla como un niño teniendo 20 años de edad, ¿cómo se sentirán sus padres? Muy tristes y preocupados. Igualmente si no crecemos espiritualmente teniendo varios años como creyentes, si no maduramos en la fe siendo imitadores de nuestro Señor Jesucristo, sino que todavía actuamos como incrédulos, como mundanos, cayendo fácilmente en las tentaciones carnales, ¿cómo se sentirá nuestro Padre Celestial al mirarnos? Por eso Pablo recomendó a los hermanos diciendo: “para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.” (Ef.3:17-19) Este es el proceso de santificación, el cual es un deber de todos los creyentes. Pero los que andan conforme a la carne en el pasaje bíblico de Romanos no son los niños espiritualmente, sino los incrédulos que no conocen a Jesús ni la obra del Espíritu Santo.
Es importante saber este punto para que no caigan en alguna confusión a través de este versículo, pensando que pierden salvación por tener, por ejemplo, pensamientos lujuriosos, ya que el v6 dice: “Porque el ocuparse de la carne es muerte.” Los versículos 5-8 no es una orden sobre la forma en que los cristianos deben vivir, sino la diferencia entre los justificados y los no justificados. Pablo nos está diciendo que los que son del Espíritu piensan en las cosas del Espíritu. Los cristianos que nacieron de nuevo a través de la obra del Espíritu Santo, son del Espíritu y piensan en las cosas del Espíritu. En cambio los que son de la carne no pueden pensar en las cosas del Espíritu, sino en las cosas de la carne.
Estos versículos nos ofrece criterios para saber si somos creyentes o incrédulos. Entendiendo bien las diferencias entre los justificados y los no justificados, podremos saber si realmente pertenecemos a Cristo o pertenecemos a Satanás. Entonces, ¿cuáles son las diferencias entre los creyentes y los incrédulos? Primero, los incrédulos piensan en las cosas de la carne, en cambio los creyentes en las cosas del Espíritu. Leamos el v5. “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.” N.V.I dice: “Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu.” Los que son de la carne quiere decir los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa.
Esta naturaleza pecaminosa es nuestro ser pecaminoso antes de conocer a Jesús. Gálatas 5:19-21 dice: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas.” Los que no conocen a Jesús viven conforme a esta naturaleza pecaminosa. ¿Qué hacen ellos? “Fijan la mente en los deseos de tal naturaleza.” Fijar la mente en algo es pensar en eso todo el tiempo. No se trata de que uno piense por un momento en algo, sino que permanecemos en ese pensamiento día y noche, todos los días. Esto incluye estilo, deseo, propósito y dedicación de su vida. Los que no conocen a Jesús permanecen en el pensamiento de su naturaleza pecaminosa y jamás piensan en las cosas espirituales. Ellos no pueden pensar en las cosas espirituales porque no conocen al Espíritu Santo ni tienen deseo de pensar en las cosas de Dios.
Hay quiénes son buenos moralmente y ellos pueden pensar en hacer buenas obras, pero estos es distinto a las cosas de Dios, ya que las cosas carnales son las cosas que no tienen relación con Dios. Las buenas obras sin Dios no pertenecen a Dios. Aunque haya personas que ayuden mucho a otros, si ellos no nacieron de nuevo por el Espíritu Santo, no andan conforme al Espíritu, sino conforme a su naturaleza pecaminosa, porque fundamentalmente ellos están viviendo para su propia gloria. También hay quienes estudian mucho la Biblia sin conocer a Jesús para llenar su deseo intelectual o académico. Tampoco ellos son del Espíritu sino de la carne porque sus estudios bíblicos no están relacionados con Dios. ¿Cuáles son los intereses principales de la gente que no son del Espíritu? Comer, beber, casarse y disfrutar. ¿Qué se necesita para llenar esos deseos? Dinero. Ellos piensan que si tienen dinero pueden vivir felices, por eso su interés principal es ganar dinero. Hacen cualquiera cosa si pueden ganar más dinero.
Algunos piensan que el amor no se compra con dinero, por eso buscan novios y novias para satisfacer su naturaleza pecaminosa. Ganar dinero y conseguir novios y novias son los intereses principales de los que son de la carne. En cambio los que son del Espíritu piensan en las cosas del Espíritu. Ellos fijan su mente en los deseos que vienen de Dios. ¿Cuáles son las cosas del Espíritu? Primeramente su relación personal con Dios. Ellos desean tener una buena relación de paz con Dios, por eso los que viven conforme al Espíritu buscan conocer más al Señor. Ellos tienen consciencia espiritual ante el pecado, por eso si cometen algún pecado su corazón se angustia. Además el Espíritu Santo que mora en él le hace ver sus pecados y le pide arrepentimiento. Ellos no pueden pecar libremente porque el Espíritu Santo lo acusa en su corazón. Finalmente ellos se arrepienten de sus pecados aunque se resistan a la voz de Dios.
Aunque no pueden arrodillarse siempre ante Dios por su debilidad espiritual, les llega el momento de estar seriamente ante Dios para arrepentirse de sus pecados. Y así recuperan su deseo de seguir a Jesús e imitarlo. Una de las evidencias de los que son del Espíritu es la oración. Ellos forman una relación personal con Dios a través de oración. Aunque sea por corto tiempo, aunque sea un momento de cerrar y abrir sus ojos, ellos oran a Dios con su espíritu sincero ante Dios, pidiendo el perdón de sus pecados. Es diferente a una oración por costumbre o repetición, es una oración sincera ante Dios para encontrarlo, aunque sólo dure 10 segundos. Segundo, los incrédulos están muertos, en cambio los creyentes tienen vida. Miren el v6. “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.” Los que son de la carne están muertos espiritualmente, porque no tienen vida eterna. Aunque caminan, hablan y actúan, son muertos al Espíritu.
¿Han visto algún muerto que reaccione ante un toque? Igualmente los muertos espirituales no se reaccionan ante la palabra de Dios. Aunque tú les prediques hermosas palabras sobre el amor de Dios aún con lágrimas, ellos no pueden sentir el gozo espiritual que tiene el predicador. En una convivencia de verano, en medio de la predicación de la cruz de Jesús, una hermana sacó una chuchería y se la estaba comiendo mientras escuchaba el mensaje. Aunque muchos estaban llorando con lágrimas con dolor por sus pecados, ella no entendía nada sobre la palabra, ni tenía interés, porque estaba muerta espiritualmente. Conozco a un hombre muy intelectual y bueno moralmente, pero cuando le hablaba de Jesús, él miraba hacia otro lado sin prestarme atención. ¿Por qué? Porque está muerto espiritualmente. Para que ellos tengan vida eterna se requiere la obra del Espíritu Santo que los despierte y les dé vida a través de nuestro Señor Jesús. En Él está la vida. Si el Espíritu Santo está trabajando en el corazón del que no cree, éste presta atención a la palabra de Dios y siente algo que viene de Dios. Entonces está preparado para recibir la vida eterna. En cambio los que son del Espíritu tienen vida en Cristo. Por eso ellos reaccionan ante la palabra de Dios.
Ante el mensaje de arrepentimiento se conmueve su corazón y se da cuenta de que han cometido pecados contra Dios. Los que tienen vida en Cristo jamás la van a perder, porque nuestro Señor Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” (Jn.5:24) Jesús vino a esta tierra para que tengamos vida, y para que la tengamos en abundancia (Jn.10:10) Hay algunos cristianos que quieren abandonar su vida de fe en Cristo, negando la obra del Espíritu Santo que le muestra sus pecados. Ellos lo hacen porque tienen muchos deseos de disfrutar en el mundo. Pero aunque intenten de abandonar su vida de fe, no lo pueden hacer porque tienen vida en Cristo. Aunque se apartan de la iglesia y llevan una vida de incrédulo, la vida de Jesús que está en ellos se mantiene y despierta su consciencia y los hace regresar a Jesús otra vez. Finamente ellos se arrepienten de sus pecados antes de morir. Esta es la obra del Espíritu Santo en sus vidas. ¿Eres del Espíritu o de la carne?
Si entiendes esta palabra, eres del Espíritu. Si estás apartado de Dios, esta es la voz de Dios para que regreses ahora. Si no entiendes esta palabra, debemos orar al Señor para despiertes y vuelva a la vida tu ser espiritual. Oro que Dios nos ayude a tener convicción espiritual de nuestra salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo. Amén. |
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