Misión Mundial
Mision Venezuela
Fraternidades
Estudios
Convivencias

Estás en...

Mensajes

(Ver mapa)

 

 
 
 
(Para leer la palabra haz click sobre la Biblia)

  ROMANOS 6:1-11

Versículo Clave: 6:6

"Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado."

 

Hemos escuchado lo que dice la gente del mundo sobre la vida cristiana: “Los cristianos cometen pecados durante 6 días y se arrepienten los domingos. Es fácil vivir como un cristiano porque son perdonados fácilmente aunque cometen graves pecados.” Pero, ¿eso es cierto? ¡No! Yo diría que la vida cristiana es muy difícil porque no podemos pecar tan libremente por la gracia que recibimos de nuestro Señor Jesús. Antes podíamos cometer pecados fácilmente, pero después de conocer la gracia de Jesús nuestra conciencia espiritual no nos deja pecar fácilmente y tenemos muchos conflictos internos al pecar. Si hay algunos cristianos que cometen pecados libremente seguramente ellos no han conocido personalmente a Jesús como su Salvador. Ellos tienen que chequear su corazón sinceramente.

Cuando Pablo dijo: “Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia” (v20), podía ocurrir la siguiente confusión: “Entonces, vamos a pecar más para que recibamos más gracia.” Por eso Pablo hace una preguntan en el v1: “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?” Cuando yo recién comencé mi vida de fe, el testimonio de un hermano me impresionó mucho porque él era el miembro de una mafia famosa, se peleaba mucho, hería a la gente con cuchillo, tenía muchas novias, etc. Pero él tuvo problemas graves en su grupo y se montó en un barco para huir. Durante la navegación el barco encontró a una gran tormenta, él tuvo miedo a morir y  clamó a Dios para que lo salvara. El día siguiente la tormenta se calmó y él encontró a Dios y cambió su vida. Su testimonio era muy dramático y manifestaba mucha gracia de Dios. En cambio yo era un muchacho tranquilo, sólo estudiaba para entrar en una buena universidad, no tenía ni una novia, etc., entonces sentía que mi testimonio era muy aburrido y no se manifestaba mucha gracia de Dios. Y pensé: “Yo tenía que pecar más para que mi testimonio fuera más dramático.” Hay algunos hermanos que dicen: “Voy a pecar unos años más para que se manifieste más gracia de Jesús en mi vida.” ¿Debemos pecar más para que abunde la gracia de Jesús? ¡No! 1P.4:3 dice: “Basta ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías.” Ya hemos pecado suficientemente y no necesitamos pecar más para que sobreabunde la gracia de Jesús. Si revisamos bien nuestro interior con la palabra de Dios, podemos saber que somos grandes pecadores. Además por nuestra condición espiritual no debemos pecar más.

Leamos el v2. “En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aun en él?” Pablo habla muy claramente que en ninguna manera perseveraremos en el pecado. ¿Por qué? Porque hemos muerto al pecado. ¿Qué quiere decir ‘morir al pecado’? Cuando mi esposa Ana era niña, su familia tenía un perro y el hermano de ella era tan tremendo que molestaba mucho a ese perro. El quería entrenar al perro, por eso lo amarraba y le ordenaba diciendo: “Siéntate, párate”, pero cuando el perro no se sentaba y se paraba conforme a su orden, le pegaba con un bate de béisbol. El perro no podía escaparse por estar amarrado y sufría mucho por su amo malo. Pero un día ese perro tuvo un accidente de tránsito y murió. Su vida terminó tristemente. Pero el hermano de mi esposa ya no pudo molestar más a ese perro y tuvo que dejar su dominio sobre él. ¿Por qué? Porque el perro murió. La muerte nos separa de la relación con otros y nos libera del domino de ellos. Si nosotros morimos al pecado, ya el pecado no puede molestarnos más ni puede dominar sobre nosotros.

¿Cuál es el tiempo que se usó en este verbo ‘hemos muerto’? Este tiempo se llama ‘antepresente’, que se utiliza para referir acciones pasadas pero recientemente ocurridas o acciones pasadas que tienen vigencia en el presente. La palabra ‘hemos muerto al pecado’ quiere decir que ya morimos al pecado en el pasado y esta muerte todavía tiene vigencia en el presente, es decir, que actualmente estamos muertos al pecado. La palabra no dice que vamos a morir al pecado, ni estamos muriendo al pecado, sino hemos muerto al pecado. Porque hemos muerto al pecado, ya se terminó nuestra relación con el pecado y fuimos liberados del dominio del pecado sobre nuestra vida. Ya el pecado no puede dominar sobre nosotros porque hemos muerto al pecado.

Sin embargo, ¿por qué muchos cristianos todavía viven en el pecado? Hay muchas explicaciones sobre este tema, pero una de las principales es que no se han identificado como muertos al pecado. Aunque hemos muertos al pecado, muchos cristianos todavía no saben que han muerto al pecado, por eso viven en el pecado. Después de la Guerra Civil de los EEUU en el año 1863 los esclavos fueron liberados y ellos no necesitaban obedecer más a sus amos. Sin embargo, muchos esclavos no se identificaban como libres, por eso seguían llevado una vida bajo el domino de sus amos. Cuando sus amos les ordenaban diciendo: “Tienes que servirme”, ellos tenían que responder: “Ya soy libre. Tú no tienes dominio sobre mí. Desde ahora yo llevaré una vida libre de ti”, pero no podían hacerlo porque todavía no tenían identidad de hombres libres. Esto pasa con los cristianos también. Cuando nosotros aceptamos a Jesús, ya hemos muerto al pecado, sin embargo el pecado quiere seguir dominando sobre nosotros, por eso nos obliga a servirle con muchas tentaciones diciendo: “¿No estás mirando a esa muchacha bonita y a ese chico guapo? Disfruta tu juventud, todavía tú eres muy joven para ser un santo”; “Tienes que vivir para ti mismo. Si tú vives para Dios, tu vida fracasará”; “Tienes que experimentar las cosas que te ofrece el mundo, esto te dará mucha alegría.” Ante estas tentaciones de Satanás, los cristianos se acuerdan de su vida pasada y de los placeres carnales que tenían en ese momento. Por eso actúan como si fuesen esclavos del pecado y se esclavizan de nuevo por el pecado. Si los esclavos no tienen deseo de ser libres de sus amos, ellos no van a querer salir de su esclavitud aunque ellos tengan libertad. Igualmente si algunos cristianos no tienen deseo de salir de sus pecados porque no quieren perder los placeres carnales que ofrece el pecado, ellos no van a actuar como muertos al pecado, sino van a seguir llevando una vida de pecado. Entonces, ellos jamás podrán ser liberados del pecado y finalmente serán condenados por Dios. Entonces, ¿qué debemos decirle a Satanás en el momento de la tentación? “Satanás, aléjate de mí, ya he muerto al pecado. Tú no tienes dominio sobre mí y he tomado decisión de servir a mi Señor Jesús.” Si nos identificamos como muertos al pecado y rechazamos la tentación de Satanás, venceremos al pecado y llevaremos una vida que glorifica a Dios. Amén.

Pero, ¿cómo se explica que hemos muerto al pecado? Miren el v3. “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizado en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?” Para explicar esta bendición de Dios, Pablo habla del bautismo que recibimos en Cristo Jesús. El bautismo que se menciona aquí no es el bautismo de agua sino el bautismo del Espíritu Santo. Cuando nosotros aceptamos a Jesús, entró el Espíritu Santo en nuestro ser y ahora mora en nosotros. Sin la obra del Espíritu Santo ninguno puede arrepentirse, ni aceptar a Cristo, ni tomar la decisión de llevar una vida cristiana, ni crecer espiritualmente, ni llevar frutos espirituales, ni servir la obra de salvación, etc. Por lo cual todos los cristianos que aceptaron a Jesús como su Salvador fueron bautizados por el Espíritu Santo. El bautismo de agua es manifestar nuestra fe públicamente ante los hermanos. ¿Qué hacemos para bautizar a nuestros hermanos con agua? Íbamos a una piscina y yo, siendo el pastor de la iglesia, me metía en el agua con nuestros hermanos y acostaba a cada uno de nuestros hermanos dentro del agua y los sacaba del agua. ¿Qué simboliza este acto? Meterse en el agua quiere decir morir con Cristo y levantarse del agua es vivir con Cristo. Cuando nos metimos en el agua, nosotros morimos al pecado y cuando nos levantamos del agua, nosotros resucitamos con una nueva vida. Por eso es bueno estar un largo tiempo en el agua para sentir la muerte al pecado. El bautismo en Cristo tiene el sentido de ‘Unión con Cristo’. Al ser bautizados en Cristo, nos unimos con Cristo. Es una unión completa, hasta morir con Cristo y vivir con él. Así que fuimos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo y como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, nosotros también podemos andar en vida nueva.

Entonces, ¿qué tipo de vida debemos llevar al estar unidos con Cristo? Leamos el v6. “sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.” ¿Qué sabemos? Sabemos que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Jesús. ¿Quién es nuestro viejo hombre? Algunos dirán: “Apenas tengo 25 años, no tengo viejo hombre.” El viejo hombre es el hombre que vivió en el pecado. Este viejo hombre es el hombre antes de morir al pecado. Este viejo hombre nos llevaba a la condenación eterna. Pero ¿qué pasó con ese viejo hombre? El fue crucificado juntamente con Jesús y murió. Ya ha muerto este viejo hombre en la cruz juntamente con Jesús. Debemos creer en que nuestro viejo hombre fue crucificado con Jesús. Gá.2:20a dice: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.” ¿Quién fue crucificado? Nuestro viejo hombre. ¿Quién vive ahora? Cristo en nosotros. De esta manera ya nuestro cuerpo del pecado fue destruido con la crucifixión de nuestro viejo hombre. El ser que vive actualmente es un nuevo hombre que nació de nuevo en Cristo Jesús. Este nuevo hombre es espiritual y vive por la fe. Por lo cual no debemos servir más al pecado. Este es el propósito de Dios para salvarnos del pecado. Ef. 4:22-24 dicen: “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”

¿Qué dice el v8? “Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él.” Como estamos unidos con Cristo, no sólo vamos a morir con Cristo, sino también vamos a vivir con él. Cristo murió y resucitó, así que ya no muere, y la muerte no se enseñorea más de él. ¿Por qué? Porque Cristo murió al pecado una vez por todas; y vivió para Dios. Nosotros también hemos muerto al pecado y ahora debemos vivir para Dios. Leamos el v11. “Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.” ¿Cómo debemos considerarnos? “Muertos al pecado pero vivos para Dios en Cristo Jesús.” ¿Te identificas ahora que has muerto al pecado y que vives para Dios? Si tenemos esta identidad claramente, viviremos para la gloria de Dios y nuestro ser cambiará conforme a Su voluntad. Amén.  

SUBIR        

 

Para consultar un Mensaje selecciona

los campos y haz click en "Buscar"

¿Deseas ver el estudio bíblico correspondiente a este mensaje? Haz click AQUÍ
SUBIR        
 
<< INICIO >>

Misión Mundial | Misión Vzla | Fraternidades | Mensajes | Estudios | Convivencias

¿Quiénes somos? | Historia | Actividades | Noticias | Pan Diario | Contáctanos