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  ROMANOS 5:12-19

Versículo Clave: 5:18

"Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida."

 

Estos días el mundo está muy preocupado por las pruebas de misiles y armas nucleares de Corea del Norte. Muchos me han preguntado cómo se sentían los que viven en Corea. Inclusive algunos me preguntaron si yo era de Corea del Norte, y yo los corregía diciéndoles que yo era del Sur. Los miembros de las Naciones Unidas tomaron la decisión de sancionar a Corea del Norte, entonces el gobierno norcoreano se molestó y cada vez más amenaza al mundo. Si el Norte invade al Sur, Seúl, la capital del Sur donde viven 11 millones de personas, puede ser destruida en unos días. Así que la situación es muy preocupante y les pido oración para ese pueblo. Aunque los líderes de Corea del Norte gastan mil millones de dólares para el desarrollo de sus armas militares, el pueblo norcoreano vive con mucha miseria, porque no tienen comida, ni tienen libertad. En el año 1996, 3 millones de personas murieron de hambre y todavía este problema sigue y sufren los niños por no tener comida. Muchos huyen de Corea del Norte cruzando por un río para llegar a China, pero a los que descubren los matan de inmediato. Debemos orar para ese pueblo para que el evangelio llegue a ellos y salgan de esa miseria por la gracia de Dios.

Pensemos, ¿Por qué el pueblo norcoreano tiene que vivir con tanta miseria? ¿Por qué los niños norcoreanos tienen que sufrir de hambre? Ellos no hicieron nada para que les llegara esa miseria, solamente por nacer en ese país donde gobierna un dictador incapaz viven en sufrimiento. Parece que es muy injusto que ellos naciesen en ese país, mientras que hay muchos niños que nacieron en países ricos y viven con mucha abundancia. Nuestros hermanos tienen que darle gracias a Dios por haber nacido en Venezuela pensando en los que viven en Corea del Norte. Posiblemente hay algunos que se quejan por no haber nacido en un país rico y tranquilo como Suiza, Dinamarca, pero estas cosas están fuera de nuestra propia voluntad. He visto a una hermana que se quejaba por haber nacido siendo mujer, pero esto tampoco está dentro de nuestra capacidad de decisión. Les digo que las cosas importantes de nuestra vida como nacer en Corea del Norte, en Venezuela o en Suiza, o ser varón o hembra, o nacer negro, blanco o amarillo como yo, no están dentro de nuestra capacidad de elección. Muchos no quieren aceptar el resultado que viene fuera de su propia decisión, sin embargo no podemos negar que vivimos con ellos.

La consecuencia más grave que tenemos en nuestra vida es, aunque la mayoría de nosotros no queremos aceptarla, que nacimos con el pecado y seremos condenados por Dios a causa de ese pecado. Esta es la realidad humana que nos enseña la Biblia. Leamos el v12. “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” Para entender esta palabra debemos ir al huerto en Edén donde vivían el primer hombre Adán y su esposa Eva. Después de crear el hombre, Dios preparó un jardín hermoso en Edén que tenía suficiente agua, árboles y frutas sabrosas para que el hombre viviese feliz. También le dio la misión de guardar el huerto y el mandamiento de que no comiese del árbol de la ciencia del bien y del mal. Dios le dijo que si lo comiese, ciertamente moriría. Dios le había dado toda la libertad de comer de todos los árboles en el huerto y prohibió sólo un árbol para que su libertad fuese verdadera. Además Dios le proveyó de un hogar feliz con la mujer hecha de su propia costilla. Adán y Eva vivían muy felices en el huerto en Edén. Pero apareció un invasor, Satanás, en el huerto y tentó a la mujer y ella cayó en su tentación. Luego le dio la fruta a su esposo, de esta manera el primer hombre Adán cayó en pecado y el pecado entró en el mundo por él.

Esta fue la tragedia más grave en la historia humana. ¿Cuál fue la consecuencia del pecado? Como Dios le había dicho a Adán: “Ciertamente morirás”, entró la muerte en la humanidad. Antes de pecar Adán y Eva eran inmortales, pero por el pecado ellos tuvieron que morir. Pero no sólo ellos, sino también sus hijos y sus nietos, todos sus descendientes murieron, están muriendo y van a morir. ¿Por qué? La palabra dice: “así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” Es muy interesante analizar bien este versículo. El pecado entró, ¿por quién? Por un hombre llamado Adán. ¿Qué entró en el mundo por el pecado? La muerte. ¿Qué dice la palabra sobre este pecado? “El pecado pasó a todos los hombres.” ¿Cómo es posible que el pecado pasara a todos los hombres por el pecado de un sólo hombre? “Por cuanto todos pecaron.” La realidad de que todos mueren implica que todos pecaron. El apóstol Pablo relaciona el pecado de un hombre Adán con el pecado de todos los humanos, es decir que cuando Adán pecó, todos los humanos pecaron juntos con Adán. Todavía no existían otros hombres cuando Adán pecó, sin embargo la Biblia considera que todos los humanos pecaron con Adán. ¿Por qué? Porque Adán representa a toda humanidad. El nombre ‘Adán’ quiere decir ‘hombre’ que se refiere a la humanidad en general. Adán, por ser el primer hombre, representó a toda la humanidad ante Dios, por lo cual el pecado de Adán no fue solamente de él, sino de toda la humanidad que iba a nacer de su propio cuerpo. Por esta razón cuando Adán pecó, todos pecaron. Antes de que naciésemos en este mundo, ya habíamos pecado por el pecado de Adán.  

Pero a muchos les cuesta entender esta palabra, y les es más difícil aceptar esta verdad. Muchos pueden reclamar diciendo: “Yo no creo en esta teoría absurda. ¿Cómo uno puede cometer el pecado antes de existir? Todos murieron por los pecados que cometieron en su vida.” A ellos Pablo les explica a través de los siguientes versículos. Leamos los vs.13, 14. “Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.” Les llegó la ley a los hombres en la época de Moisés cuando él la recibió de Dios en el monte Sinaí, entonces, desde Adán hasta Moisés no había la ley en el mundo. ¿Saben qué quiere decir ‘donde no hay ley, no se inculpa de pecado’? En derecho hay un principio que se llama: “Nulla poena sine lege” en latín, “No hay pena sin ley” en castellano. Aunque es un delito, si no está en la ley, no pueden condenar al que comete ese delito.

Cuando comenzó a desarrollarse el comercio electrónico, había mucha evasión de impuestos, pero el gobierno no podía condenar a los evasores porque no se había formulado  la ley sobre el comercio electrónico. La gente que vivía antes de la época de Moisés también cometía pecados, sin embargo ellos no se inculpaban de pecado porque no había ley, es decir que por los pecados cometidos en su vida no morirían. Sin embargo, todos murieron sin excepción. Además Dios condenó a la mayoría con el Diluvio en la época de Noé. Entonces, ¿cómo se explicaría esto? Ellos murieron por la ley que Dios le había dado a Adán diciendo: “Si comieres de este árbol, ciertamente morirás.” Aunque ellos no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, porque el mandamiento de comer del árbol de la ciencia del bien y del mal fue abrogado a ser expulsados del Edén, todos los descendientes murieron porque todos pecaron cuando pecó Adán. ¿Cómo se explicaría la muerte de un niño recién nacido? Ese niño no tuvo oportunidad de cometer pecado, pero murió. ¿Por qué? Una hermana me dijo: “Ese niño hizo sufrir a su mamá. Ese es su pecado.” Pero el dolor del parto es la consecuencia del pecado de Eva, no es culpa del niño. Imagino que muchos hermanos tendrán duda de este asunto pensando si estos niños serán salvos o no. Confiemos en el amor y la gracia de nuestro Dios, seguramente él tendrá su medida para salvar a los niños que murieron recién nacidos. Pero la muerte de estos niños nos demuestra que nosotros nacimos con el pecado. Por eso David confesó diciendo: “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.” (Sal.51:5)

Si la historia humana termina con esta consecuencia del pecado, nuestra vida sería muy miserable. Sin embargo, Dios tuvo gran misericordia de nosotros y nos envió el segundo y el postrer Adán, nuestro Señor Jesucristo, para restaurar a los humanos de sus pecados. El v14 dice que Adán es figura del que había de venir. La ‘figura’ es la ‘forma exterior de un cuerpo’. La figura es algo externo. Aunque las dos personas tengan la misma figura, su interior puede ser diferente. Los gemelos parecen idénticos, pero sus personalidades son muy diferentes. ‘El que había de venir’ es Jesús. Adán es figura de Jesús, es decir que él se parece a Jesús externamente. ¿Por qué? Por su carácter de representación a la humanidad. Adán, por ser el primer hombre, representó a toda la humanidad, igualmente Jesús, por ser el postrer Adán, representa a toda la humanidad. 1Co.15:45 dice: “Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.” Jesús es el postrer Adán quien vino a esta tierra para recuperar el fracaso del primer hombre Adán. En la historia humana hay solamente dos hombres que representan a la humanidad, Adán y Cristo, no hay ningún otro hombre que nos represente; porque Adán fue el primer hombre en la historia humana, y Jesús por ser concebido por el Espíritu Santo y nacido por una mujer, pero sin el pecado de Adán, es quién puede redimirnos del pecado. Todos los humanos nacieron bajo el pecado de Adán, por lo cual todos pertenecen a Adán y ninguno puede representar a la humanidad. Pero solamente Jesús quien no pertenece a Adán puede representar a la humanidad presentándonos un camino diferente.

En muchos sentidos el postrer Adán, Jesús es totalmente diferente al primer hombre, Adán.

Primero,  Adán nos trajo la muerte, en cambio Jesús nos trajo la vida eterna. Leamos el v15. “Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.” Por el pecado de Adán, muchos murieron, pero por la gracia de Jesucristo, muchos recibieron la gracia y el don de Dios, el cual es la vida eterna. Leamos el v17. “Por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.” Antes por el pecado de Adán, reinó la muerte sobre nosotros, pero ahora por la gracia de Jesús, mucho más reinaremos en vida por recibir la gracia y el don de la justicia. 1Co.15:22 dice: “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos seremos vivificados.” Amén. 

Segundo, Adán nos trajo la condenación, en cambio Jesús nos trajo la justificación. Miren el v16. “Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación.” También leamos el v18. “Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.” En Adán iba a ser condenados, pero ahora en Jesús fuimos justificados. Entonces, ahora ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. Amén.

Tercero, Adán desobedeció y fuimos pecadores, en cambio Jesús obedeció y seremos justos. Miren el v19. “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.” Adán desobedeció el mandamiento de Dios y caímos en el pecado. Pero Jesús obedeció la voluntad de Dios hasta entregar su vida para los pecadores, así que en Jesús seremos constituidos justos.

Nosotros pertenecíamos a Adán e íbamos a morir condenados ante el justo juicio de Dios. Pero vino a esta tierra el segundo y el postrer Adán, Jesucristo, y él obedeció a Dios perfectamente y recuperó el fracaso del primer hombre. El cargó todos los pecados de la humanidad, el pecado de Adán y de nosotros, y murió en la cruz perdonando todos nuestros pecados. Por lo cual los que creen en Jesús pueden ser liberados del yugo del pecado de Adán y de nosotros para tener la vida eterna y la justificación de nuestros pecados. ¡Alabo a nuestro Señor Jesucristo, quien es el postrer Adán enviado por Dios el Padre para rescatarnos del pecado! Amén.

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