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Buenos días hermanos, esta palabra de Romanos toca el asunto de las tribulaciones. En estos días el mundo está pasando por dos grandes tribulaciones, la tribulación de la crisis económica mundial y la amenaza de la pandemia de la llamada “gripe porcina”. Estos dos eventos han causado mucha conmoción en el mundo, y muchas organizaciones están pendientes de como enfrentar estos problemas. ¿Qué actitud debemos tener los cristianos ante tales dificultades? Y no solo esto, ¿sino ante cada dificultad en nuestra vida? La Palabra de hoy podemos aprender cual debe ser la actitud de los cristianos ante las tribulaciones. Esto es un asunto muy importante para los cristianos y es una clave para llevar una vida abundante y fructífera. Oro para que esta palabra pueda ser una dirección para toda nuestra vida. Amén.
En el versículo 1 y 2 hablamos de las bendiciones que recibimos como producto de la justificación que Cristo nos ha otorgado, ahora tenemos paz con Dios y podemos disfrutar de esa paz, hemos entrado al mundo de la gracia y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. El versículo 3 comienza diciendo “Y no solo esto...” es decir que hay más, hay más bendiciones al ser justificado, hoy hablaremos de otro hermoso resultado de ser justificado, ¿cuál es?, v3b: “sino que también nos gloriamos en las tribulaciones”, esta bendición más que una opción es un mandamiento importantísimo para avanzar en nuestro camino de fe. 1 Tes 5:17 “Estad siempre gozosos”. Siempre significa tanto en el tiempo tranquilo como en el tiempo difícil. Gloriarse en el tiempo tranquilo es algo que quizás pueden hacer todos, pero gloriarse verdaderamente en las dificultades es un privilegio y bendición del que solo pueden gozar realmente los que han sido justificados. Si quieres gozar de esta bendición pídele a Dios que te justifique con la sangre de Jesús ¿Qué es una tribulación? Una tribulación es un sufrimiento, problema, adversidad que nos llega mientras seguimos a Jesús. La vida de fe es una vida en la cual podemos disfrutar de la paz con y en Dios, podemos conocer la gracia y podemos alegrarnos en la esperanza de encontrarnos con el Señor en su gloria. Pero esto no quiere decir que no va a haber sufrimientos.
En ninguna parte de la Biblia aparece que la vida de fe es una vida sin sufrimientos o sin problemas, como algunos quieren hacer creer. Al contrario, la Biblia nos habla que encontraremos aflicción, el mismo Jesús nos habló claramente en San Juan 16:33b “Jesús dijo: en el mundo tendréis aflicción, pero confiad yo he vencido al mundo”. Tenemos que estar claros que en nuestra vida de fe habrá complicaciones, y adversidades. Algunos siguen a Cristo equivocadamente pensando que todas las cosas van a salir como ellos quieren, por eso cuando tienen algún problema se rebelan y se apartan. Pero tenemos que escuchar bien las palabras de Jesús: “en el mundo tendréis aflicción”. Un joven discípulo se acercó a un pastor y le dijo: Oh Pastor, no sé si estoy por el camino correcto, tengo muchos problemas, mi familia y mis compañeros de clase me persiguen, tengo mucho conflicto por mis pecados, además tengo muchas cosas que hacer y a veces no puedo descansar. El pastor le respondió: !Alégrate, todas estas adversidades son el sello de que vas por el camino correcto!. Más bien, cuando no tengas aflicciones por el nombre de Jesús preocúpate porque puede ser que no estés en el camino correcto. De hecho, el apóstol Pablo dijo “Todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución”. (2Ti.3:12).
Antes de estar justificados, los problemas no tenían otra razón aparente para nosotros sino molestarnos, pensábamos que las aflicciones venían para dañar nuestra vida, para trancarnos y el fruto de ellas era el miedo y la intranquilidad. Por eso no queríamos sufrir. Pero estando justificados por nuestro Señor Jesucristo podemos aceptar que hay sufrimientos y enfrentarlos con una actitud diferente, una actitud positiva: “nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza”. La palabra gloriarse significa alegrarse mucho o gozarse. Entonces estando reconciliados con Dios, podemos alegrarnos en medio de las tribulaciones, pero no por el dolor que nos causan, sino por saber que Dios usa esas dificultades de la vida como ingredientes para hacernos crecer espiritualmente. Así que las tribulaciones no vienen para destruirnos sino para hacernos siervos más fuertes y preparados. ¿Qué tribulación estás teniendo? ¿Cuál es tu conflicto ahora? ¿La persecución de tus amigos o familiares? ¿La presión que te llega por servir a Dios y al mismo tiempo estudiar o trabajar? ¿Los problemas de salud, familiares, económicos, cuando estamos siguiendo a Jesús? Ahora, después de estar justificado por medio de la fe en nuestro Señor Jesucristo puedes gloriarte en las tribulaciones sabiendo que traen un beneficio para tu vida. Quizás alguno de ustedes pensará: ¿Mire pastor, como puede decirme que me alegre mucho en las tribulaciones?, usted no puede entender mi problema, porque mi problema es el más grave de todos. Bueno la verdad su conflicto no es conmigo sino hacia la Palabra. Dios es el que le está diciendo a través de su palabra que se alegre en las tribulaciones, Dios quiere que salgamos del pensamiento mundano negativo y entremos el mundo de Dios lleno de luz. Así que oro para que todos renovemos nuestro pensamiento con la luz de la palabra del Señor y tengamos una clara actitud de gloriarnos en las tribulaciones. Amén.
Veamos cuales son esos beneficios espirituales que son producidos en nosotros a través de las tribulaciones. El v5b dice: “Sabiendo que la tribulación produce paciencia”. Otras traducciones utilizan la palabra perseverancia o resistencia. La paciencia es el fruto interno que nos fortalece para continuar el camino, enfrentando y superando las adversidades, hasta llegar al fin. La paciencia nos ayuda a mantenernos fielmente en el camino hacia nuestra meta, soportando los tiempos difíciles, con valor. Un hombre sin paciencia abandona su carrera cuando viene una dificultad, desesperado porque las cosas no salen como espera. Pero un hombre con paciencia se mantiene, soportando la dificultad y alegrándose en medio de ella.
La paciencia es una cualidad muy estimada, en el deporte, los estudios, en la carreras profesionales. Hay una película llamada Hombres de Honor, en ella un joven de piel negra toma la decisión de pertenecer a la marina de los Estados Unidos, pero por su color fue objeto de racismo, fue saboteado para hacerle reprobar su examen, pero a pesar de estos obstáculos el perseveró y se esforzó más que todos los demás y pudo graduarse. Luego de graduarse en un accidente se lastimó una pierna, ya no podía alcanzar su sueño de llegar al máximo nivel entre los buzos, pero supo que sin su pierna aún podía llegar a ser maestro de buzos, así que pidió que le amputaran la pierna y entrenó fuertemente para ser capaz de ser aceptado nuevamente en la escuela, él tuvo que soportar un examen muy fuerte pero finalmente aprobó el examen y le aceptaron de nuevo en la escuela y pudo alcanzar su sueño de ser maestro de buzos. Él es un ejemplo de paciencia y persevarancia, así que hicieron una película de él. Pero su meta era un sueño humano, nuestra meta es el reino de los cielos, así que la paciencia es mantenernos en el camino de la fe, hasta que venga nuestro Señor Jesucristo.
La paciencia es muy importante, pues sólo los que perseveren recibirán la corona de gloria (2Ti.4:7). Jesús dijo: Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas (Lc.21:19). Jesús quiere que seamos perseverantes y pacientes para que alcanzemos nuestro premio celestial, pero esta paciencia no se forma en un día, se requieren tiempo para formarla en nosotros y además necesita ser probada en tribulaciones para crecer.
¿Como es posible que la tribulación produzca paciencia? Realmente la tribulación por sí sola no produce la paciencia, ella es un ingrediente indispensable, pero no es el único. También necesitamos las promesas y la oración. Cuando viene la adversidad, esa fuerza interna y confianza para superar no viene de nuestro propio pensamiento o nuestro propio convencimiento, sino de la fe en las promesas de Dios. En la tribulación nos damos cuenta que nosotros mismos no podemos solucionar los problemas, muchas veces nos sentimos impotentes ante las circunstancia, pero entonces vamos a Dios, orando y gritando, clamando por sus promesas. La palabra de Dios nos recuerda que él está con nosotros, que él tiene un buen propósito y el va a cumplir según su voluntad. Allí podemos recibir el fortalecimiento. Abraham tuvo que esperar por la promesa de Dios 25 años y hubo un momento en el que él desmayaba. Él le preguntaba a Dios, ¿qué me darás Señor? Pero la palabra de Dios vino a él y le recordó que su descendencia sería como las estrellas del cielo. El creyó y se fortaleció y continuó perseverando. ¿Estás en una tribulación y sientes que vas a desmayar o a abandonar? Es el tiempo de orar y poner tu confianza en las promesas de Dios para que brote de tu corazón la paciencia y la perseverancia. Otra cosa respecto a la paciencia es que no se trata de esperar y soportar con resignación, sino esperar positivamente, haciendo lo que debes hacer dependiendo de Dios.
El versículo 4a dice: “y la paciencia, prueba...” La paciencia produce prueba, prueba quiere decir carácter probado, carácter fortalecido. Es un carácter que confía firmemente en Dios y no se mueve fácilmente. Pero ¿Cuál es el carácter modelo por excelencia?: el de nuestro Señor Jesucristo. En otras palabras las tribulaciones a su vez forjan nuestro carácter a la imagen de nuestro Señor Jesucristo. Nuestro Señor Jesucristo tuvo un carácter fiel, aún en el tiempo en que iba a ser crucificado, cuando le llegó la presión por lo que iba a sucederle, este carácter de Jesús se manifestó orando y fortaleciéndose en Dios en el huerto de Getsemaní, para luego ir voluntariamente hacia la cruz. También Abraham cerca del final de su vida manifestó el carácter de Cristo siendo capaz de superar sus propios sentimientos, para obedecer el duro mandamiento de Dios de entregar a su hijo, este hombre que antes era tan cobarde, se había convertido en un hombre valiente y obediente. Este carácter fue el producto de las tribulaciones y entrenamientos por lo que tuvo que pasar.
Pensemos ahora en Jacob. Él era un mentiroso, que engañó a su papá, él buscaba las cosas de este mundo, prestigio, amor y dinero. Pero Dios le hizo pasar por muchas tribulaciones, fue perseguido por su hermano, tuvo que huir de su casa y ya no recibir la dulce comida de su mamá; tuvo trabajar durante 14 años para su tío sin paga justa, ser engañado para casarse con una mujer que no amaba, luego vivir con dos mujeres que peleaban mucho, encontrarse nuevamente con su hermano violento Esaú, luchar con el ángel de Dios, sufrir la muerte de su amada Raquel, sufrir la supuesta muerte de su hijo José, sufrió la sequía de la tierra. Pero veamos qué pasó cuando Jacob estuvo delante de Faraón, el hombre más poderoso sobre la tierra en aquel entonces. Gen 47:10 “Y Jacob bendijo a Faraón, y salió de la presencia de Faraón”. El carácter de Jacob fue espiritual y pudo orar por el Faraón y Faraón también aceptó su oración. El también bendijo a sus propios hijos y profetizó sobre ellos. Él se volvió un hombre espiritual que oraba e intercedía por otros. Su carácter fue moldeado conforme a la imagen de Dios. Pero ¿Cómo un hombre mentiroso como él se pudo transformar así?, él tuvo que pasar varios entrenamientos y tribulaciones para que su carácter fuera forjado. A través de la vida de estos hombres el Señor nos muestra que tiene una esperanza e interés en nosotros y es levantarnos a la imagen de nuestro señor Jesucristo para que podamos manifestar su gloria, así que cada tribulación nos muestra su atención en cada uno de nosotros, porque el Señor a quien ama disciplina. ¿Tienes deseo de ser un gran siervo de Dios?, eso es bueno y te felicito y te animo a que sigas así, pero es necesario saber que tu carácter será moldeado. Y la forma maravillosa y sabia que utiliza el Señor para moldearnos es través de las tribulaciones.
V4b dice: “Y la prueba, esperanza”. La esperanza es la convicción de que la imagen de Cristo será forjada en nosotros y en que nos encontremos con él en el Reino de los cielos. Cuando nuestro carácter es forjado a través de la perseverancia que se produce en las tribulaciones, también nuestra esperanza en el Reino de los Cielos se hace más profunda. Las tribulaciones hacen que la esperanza no sea sólo teórica. Sino que se vuelva práctica y viva. Cuando yo conocí a Cristo comencé a sufrir persecución de todos mis familiares, incluyendo mi mamá. Ese tiempo era muy fuerte la situación pero yo pensaba ¿Por qué estoy haciendo esto?, ¿Por qué estoy soportando el rechazo de mi familia? Entonces yo podía entender que el sufrimiento que estaba teniendo era porque Cristo me había salvado, yo ya no era de este mundo y él me tenía preparada una mansión en el reino de los cielos, así mi esperanza se afirmaba. Mi esperanza estaba dejando de ser teórica y se estaba haciendo más practica, más viva, llenándome y fortaleciéndome. Muchos hermanos tienen persecución, se sienten presionados por las cruces, ese es un buen tiempo de profundizar la esperanza, preguntándose por qué lo hacen, la respuesta será por la esperanza en el reino de los cielos, por la esperanza en que recibiremos la corona de vida.
El v5 dice que “la esperanza no avergüenza”. Algún día todas las cosas de este mundo desaparecerán. Y todos los que pusieron su vida sólo para alcanzar las cosas de este mundo se avergonzarán de haber vivido en vano. Muchos menosprecian las cosas de Dios porque no se ven, ellos se burlan de los que siguen a Cristo diciendo que están perdiendo su vida y prefieren entregar su vida por lo que si se ve, por el dinero, la fama, etc. Pero serán avergonzados porque al final todo lo que ellos obtuvieron desaparecerá y tendrán que presentarse ante el tribunal de Cristo con temor. Pero la gloria de Dios en su Reino dura para siempre y aunque ahora no se ve, el día que estemos en la presencia de Dios nos gozaremos grandemente por los frutos eternos que recibimos de Dios a través de las tribulaciones. Rom 8:18: “Los sufrimientos que tenemos ahora no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse”. Nuestra lucha no es en vano, vale la pena sufrir por causa del nombre de Cristo. Amén.
Leamos el v5b “Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” este versículo nos explica como es posible que nos convenzamos de que esta esperanza en el reino de los cielos. Cuando nosotros aceptamos personalmente la sangre de Jesús, el amor de Jesús llena nuestros corazones, al mismo tiempo, nuestros ojos espirituales se abren y podemos entender que Dios está vivo y que sus promesas son ciertas, en ese momento las dudas y miedo de Satanás son echadas fuera y podemos tener paz y confianza en Jesús. El sacrificio de Jesús en la cruz es suficiente para convencernos de que él nos ama. Sabiendo que él nos ama entonces es imposible que las tribulaciones vengan para destruirnos, tienen que venir para cumplir sus buenos propósitos en nuestra vida, aunque sea difícil de aceptar. Así que nuestra actitud de gozo hacia las tribulaciones está basado en el amor de Dios, quien siempre busca lo mejor para sus hijos. Amén. Le doy gracias a Dios por utilizar las tribulaciones para moldearnos y así poder tener gran alegría. En el mundo vivíamos oprimidos por los problemas, pero en Cristo ellos tienen un significado hermoso, el cual es forjar nuestro carácter conforme a la imagen de nuestro Señor Jesucristo. Oro para que nos gocemos en las tribulaciones y veamos la obra que Dios hace en nosotros a través de ellas, experimentando así el amor de Dios. Amén.
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