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Hasta ahora hemos aprendido que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. Sin embargo había las personas que todavía no podían aceptar este camino de la fe, sobretodo los judíos, porque en ellos se había formado el pensamiento de que tenían que hacer algo para ser justificados. A las personas que tienen sus propios pensamientos y criterios firmes les cuesta mucho aceptar una nueva idea. Imagino que a algunos de nuestros hermanos les costaría aceptar esta enseñanza que da el libro Romanos, porque ellos habían escuchado que tenían que hacer buenas obras para entrar en el reino de Dios. Ellos pensarían: “Tener la salvación no debería ser tan fácil. Debe haber un criterio bien difícil.”
Normalmente la gente menosprecia los que vienen gratuitamente. Tengo un bolígrafo aquí. Si se lo regalo a un hermano, él pensaría: “Esto no debe constar mucho, ni debe ser de buena calidad, sino, el pastor no me lo regalaría. Pero si meto ese mismo bolígrafo en una caja ejecutiva y le digo a ese hermano: “Me costó US$ 20 en los EEUU. Esto debe costar aquí Bs.F 120, pero te lo vendo en Bs.F 60.” Entonces a él le parece bien ese negocio y me paga Bs.F 60 y lo cargaría siempre en su bolsillo. Ya ese bolígrafo es especial para él porque tuvo que pagar Bs.F 60. La gente piensa que si es bueno y verdadero, esto debe costar mucho. Por eso piensa que debe pagar haciendo muchas obras para ganar la salvación, la cual es la más importante para todos los humanos.
Imaginemos que hay un paciente que está muriendo. Viene el médico y le dice: “Amigo, tu enfermedad es muy grave y estás a punto de morir. Solamente hay una medicina que te puede curar, pero esta cuesta 1.000.000 Bs.F” ¿Ese paciente creería en la palabra del médico? Por supuesto que sí y se preocuparía por el costo de esa medicina. Pero vamos a imaginar si el médico le dice: “Amigo, tu enfermedad es muy grave y estás a punto de morir. Solamente hay una medicina que te puede curar, y te la voy a regalar.” ¿Qué pensaría ese paciente? ‘El médico quiere darme cualquiera cosa porque piensa que ya no tengo más esperanza.” Esta es la mentalidad normal de la gente.
Cuando Pablo dijo que podemos ser justificados gratuitamente, muchos no podían creerlo. Sobretodos los judíos no podían cambiar su concepto sobre el camino de la salvación, porque ellos pensaban que tenían que ser circuncidados y guardar todas las leyes de Dios. Pero Pablo les decía que podían ser salvos solamente por la fe en Jesús y ellos no necesitaban hacer nada porque Jesús ya había hecho todo. Entonces, los judíos le decían: “Un momento Pablo, tú estás inventando una cosa nueva y nuestros padres, Abraham y David, fueron justificados porque ellos habían hecho muchas buenas obras. Abraham se circuncidó y le obedeció perfectamente hasta entregar su único hijo Isaac como sacrificio. David era un hombre conforme al corazón de Dios por eso Dios le dio la promesa a David. Entonces, ¿la salvación que tú dices es diferente a la salvación que tuvieron nuestros padres?” Nuestro Dios es uno y el mismo ayer, hoy, y por lo siglos. Por lo cual su camino de salvación es igual tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento. Desde el momento cuando Adán y Eva cometieron pecados, Dios les abrió el camino de salvación, el cual es a través de la fe en su Hijo Jesús. Es decir que todos los hombres que obtuvieron la salvación en el Antiguo Testamento fueron por la fe, no por las obras.
El capítulo 11 del libro de Hebreos nos demuestra bien este punto. En ese capítulo aparecen más de 15 hombres y mujeres de fe y entre ellos 8 son antes de recibir los mandamientos de Dios. El autor del libro Hebreos confirma que todos fueron salvos por la fe. Algunos pastores dicen que Dios iba a salvar a los hombres por las obras, por eso les dio los mandamientos, sin embargo viendo que los hombres no tenían la capacidad de cumplirlos, cambió su plan de salvación y nos envío a su Hijo Jesús para que fuésemos salvos por la fe. Pero este pensamiento es una equivocación. Dios preparó la salvación por fe desde el primer momento y será así hasta que venga otra vez nuestro Señor Jesús.
El capítulo 4 de Romanos es una demostración de Pablo sobre este punto. El tomó dos de los hombres más importantes en la historia de los judíos, los cuales son Abraham y David, como ejemplos de ser justificados por fe. Miren el v1. “¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne?” ‘Según la carne’ quiere decir ‘según las obras’. Pablo hace esta pregunta queriendo decir que Abraham no tiene nada de qué jactarse según las obras y lo confirma en el v2, diciendo. “Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios.” ¿Por qué Abraham no tenía nada de qué gloriarse ante Dios? Porque él no había sido justificado por sus obras, sino por fe.
Leamos el v3. “Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.” Esta historia aparece en el capítulo 15 de Génesis. Ya habían pasado alrededor de 10 años después de seguir la promesa de Dios. Sin embargo, todavía Dios no le había dado un hijo a Abraham. Su sobrino Lot se había separado de él. El se sentía solo. Además tenía miedo porque él tuvo que pelear contra la alianza de los reyes para salvar a Lot. No sabía cuándo esos reyes poderosos iban a atacar a Abraham. El no podía dormir en la noche y sentía que su vida había fracasado. A la vez tenía mucha queja contra Dios porque no cumplía su promesa. Su esposa era estéril y ya ellos eran de edad avanzada. Parecía que su vida iba a terminar sin tener ni un hijo. En ese momento Dios se le apareció y le dijo: “No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.” Abram respondió diciendo: “Señor, Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo? Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa.” Pero Dios le dijo: “No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.” Y lo llevó fuera, y le dijo: “Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Así será tu descendencia.” En ese momento Abraham levantó su cabeza y vio que había muchas estrellas en el cielo. Nunca se le había dado cuenta de que había tantas estrellas en el cielo. Él comenzó a contar las estrellas: “Una, dos, tres, …, cincuenta y tres, … , cuatrocientos ochenta y seis, …, dos mil setecientos veintinueve, …, nueve mil seiscientos noventa y nueve, …” y ya no podía contar más porque había demasiadas estrellas. Pero mientras contaba las estrellas, su corazón se abrió grandemente pensando: “De verdad ¿serán así mis hijos? ¿Tendré millones de hijos?” Según su condición humana él no podía tener ni siquiera un hijo, pero él creyó a Jehová. El creyó que Jehová iba a cumplir con su promesa. El creyó que Jehová iba a hacer su obra de salvación a través de él. Por eso la palabra dice: “Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.” Dios viendo la fe de Abraham, le fue contada por justicia, es decir que Abraham fue justificado por la fe en Jehová Dios. Abraham obedeció la orden de Dios y se fue de su tierra y de su parentela, de la casa de su padre, a la tierra que Dios le iba a mostrar. Esta fue una buena obra para Abraham, sin embargo, Dios no lo contó por justicia en ese momento, sino que cuando Abraham creyó a Dios, lo justificó. Por lo cual Abraham fue justificado por fe, no por las obras.
Viendo este versículo, algunos hermanos pueden decir: “Porque Abraham creyó a Jehová, él fue justificado. Pero si él no creyera a Dios, él podía ser justificado". Por lo cual, la fe de Abraham fue la obra que él hizo para su salvación. Como les he comentado al comenzar este mensaje, la gente quiere que el camino de salvación sea muy difícil. Pero eso no quiere decir que uno puede ser salvo solamente por creer en Jesús. Para agregar alguna obra en el camino de salvación, muchos cristianos quieren decir que la fe es la obra necesaria para ser salvo, y a la vez quieren poner un alto criterio para hablar de la fe verdadera. Por eso ellos dicen: “Para ser salvo tú debes tener una fe firme, bien, bien firme, que no se mueva en cualquiera situación. Tienes que superar todas las tentaciones por fe, tienes que guardar perfectamente los mandamientos de Dios por fe, tienes que hacer buenas obras por fe, entonces Dios te dará la salvación.” El error que cometen ellos es que convirtieron la fe en una condición para ser justificado.
Entonces, ¿Qué pasará con la salvación por la gracia si la fe es una condición de ser salvo? Debemos entender que la fe no nos da la salvación, sino que es el instrumento que nos guía a la salvación. Nosotros podemos recibir la electricidad por medio de los cables que son instalados, pero el cable no es la energía, sino el instrumento que transmite la energía que se produce en la planta eléctrica. Entonces, el cable no ha hecho nada para la producción de energía, por lo cual el cable no forma parte del proceso de generación de energía eléctrica. Por la fe recibimos la salvación, pero nuestra fe no ha hecho nada para nuestra salvación, la cual fue cumplida perfectamente a través de la obediencia perfecta de nuestro Señor Jesús. Además la fe no viene de nosotros.
Si vemos a un hermano que ora mucho, guarda bien la palabra de Dios, y predica a otros, decimos que él tiene mucha fe. Pero si le preguntamos ¿cómo puedes tener tanta fe?, él nos respondería: “Ora mucho, lee la palabra y predica.” Entonces, ¿qué es primero? ¿el huevo o la gallina? Debemos entender de dónde viene la fe. Ro.10:17 dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” La fe viene de oír la palabra de Dios. ¿Quién nos da la palabra de Dios? Dios a través de sus predicadores. La fe pertenece a Dios y viene de Dios. He.12:2a dice: “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.” La palabra dice que Jesús es el autor y consumador de la fe. Tenemos fe porque Dios nos la ha dado. Por lo cual, la fe no cuenta dentro de las obras, y seremos justificados no por obras, sino por la gracia de nuestro Señor Jesús.
El apóstol Pablo quiere complementar su explicación con el ejemplo del que recibe salario. Si tú trabajaste, tu empresa tiene que pagarte tu salario. El día 15 tú esperas que te paguen porque lo consideras como una deuda que tienes que cobrar. Pero si el presidente de tu empresa te dice: “No podemos pagarte porque no tenemos dinero”, seguramente te molestarías y le exigirías que te pague de inmediato porque es tu derecho. En cambio no fuiste a trabajar durante un mes porque te daba flojera, sin embargo te pagaron en tu empresa, ¿cómo te sentirías? Muy agradecido. Esta es la gracia. Por eso dice el v5: “mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.”
Luego Pablo tomó el ejemplo de David. El era un hombre que amaba mucho a Dios y hacía muchas obras para él. Pero él cometió el pecado de adulterio, homicidio, mentira, etc. El quiso esconderlos, pero cuando se revelaron sus pecados, él tuvo gran dolor por su maldad. El sentía que iba a ser juzgado por Dios. Según la ley él tenía que ser apedreado hasta morir. Pero cuando se arrepintió con corazón contrito, Dios perdonó sus pecados. Esta fue la gracia de Dios. Así que él fue justificado por gracia, no por sus obras. Por eso David compuso un poema diciendo: “Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.” Por esto Pablo dijo: “David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras.” ¿Fuimos perdonados por nuestras obras o por la gracia de Jesús? Por la gracia de Jesús. Sin embargo, hay algunas personas que todavía piensan que tienen que hacer algo para ser perdonados por Dios. ¿Han visto la película llamada ‘Misión’? Cuando el comerciante de esclavos se arrepintió de su vida pecaminosa, él tuvo que subir a una cascada alta con un saco de piedras. Esa fue su manera de hacer una obra para su justificación.
He visto a una persona en Filipinas que practica la crucifixión de Jesús cada Semana Santa. El dijo que sentía que sus pecados se perdonaban cuando era clavado en una cruz. Todavía muchos católicos practican algunas obras para que sus pecados sean perdonados. También algunos de nuestros hermanos todavía piensan que tienen que hacer algo en la iglesia o predicar para que Dios perdone sus pecados. Pero ellos están equivocados. Ya Jesús perdonó todos tus pecados, por eso no tienes nada que hacer para esto, solamente cree en Jesús quien murió por ti. Es suficiente. Las obras no son para la salvación, sino para manifestar nuestro agradecimiento a Dios quien nos ha dado la salvación. Oro que la gracia de salvación llegue abundantemente a cada uno de nosotros por la fe en nuestro Salvador Jesús. Amén.
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