Misión Mundial
Mision Venezuela
Fraternidades
Estudios
Convivencias

Estás en...

Mensajes

(Ver mapa)

 

 
 
 
(Para leer la palabra haz click sobre la Biblia)

  ROMANOS 2:17-24

Versículo Clave: 2:21a

"Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo?"

 

Durante los primeros años de mi vida de misión en Venezuela, estuve confundido, porque la mayoría de las personas a las que les hablaba me decían que conocía a Dios y que creían en Jesús. Ellos habían escuchado de Dios y de Jesús desde su nacimiento. Para ellos, Dios era como el aire que respiraban y Jesús era como el agua que bebían siempre. Pensaba que no necesitaba predicarles, porque ya tenían la salvación. Pero al entender más la cultura católica en este pueblo, pude saber que la mayoría conocía a Jesús muy superficialmente, sin haber realizado la confesión de fe personal. Hubo un hermano que parecía que conocía a Jesús personalmente. Un pastor le preguntó: “Hermano, ¿Crees que tienes la salvación?” El hermano le respondió al pastor: “Claro que sí, porque mi familia es muy católica.” El pastor le dijo: “Pero, la salvación debe ser personal. Y ¿tú crees que eres salvo?” El hermano respondió: “Sí, porque me bautizaron cuando era bebé.” El pastor le dijo: “La salvación no viene del bautismo del agua, sino de la fe en Jesús. ¿Conociste a Jesús personalmente como tu Salvador?” Le respondió: “Creo que sí, porque cuando era grande hice mi voto ante Dios, voy a la iglesia los domingos, participo en la comunión, me casé en la iglesia, y cuando muera el sacerdote oraría por mí.” El pastor le preguntó: “Hermano, te estoy preguntando si ¿creíste que Jesús murió por tus pecados y te perdonó?” El hermano respondió: “No he cometido graves pecados en mi vida. Yo siempre he sido un buen cristiano. He cumplido con mis deberes en la iglesia. Jesús no debe haber sufrido tanto por mis pecados. Quizás sí por los pecados de otros.” Este hermano pensaba que le estaba garantizada la salvación, porque cumplía con los deberes de la iglesia, pero en realidad no tenía ninguna confesión de fe personal por la obra del Espíritu Santo, que nos convence de pecado, de justicia y de juicio. La salvación no viene de la cultura cristiana, sino de la obra del Espíritu Santo que nos convence que somos pecadores y nos permite creer en Jesús que murió en la cruz. El pastor pudo saber que ese hermano no tenía la salvación y le predicó que tenía que creer en Jesús, no en la cultura cristiana.

Cuando Pablo escribió esta carta a los hermanos en Roma,  quiso mostrar que todos los humanos estamos destituidos de la gloria de Dios por nuestros pecados y que no hay justo ni aun uno. Por eso escribió un largo texto sobre la condición de desesperación en la que se encuentran todos los humanos por los pecados, tanto de los gentiles como de los judíos. Sin embargo, había un grupo de personas que pensaba que le estaba garantizada la salvación, por eso no necesitaba el evangelio de que Jesús que murió por sus pecados y resucitó al tercer día. Esas personas eran los judíos, el pueblo escogido por Dios en la historia redentora. Pablo señaló este problema de los judíos, para mostrarles que ellos también son pecadores y que necesitaban el evangelio de salvación. Para esto Pablo necesitaba quebrantar el orgullo que tenían los judíos y revelar públicamente sus pecados escondidos. El también era un judío, maestro del pueblo, y líder espiritual por ser fariseo, por eso entendía perfectamente los problemas del pueblo judío.

Miren el v.17a “He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío.” ¿Qué es un sobrenombre? El sobre nombre es ‘el nombre calificativo con que se distingue especialmente a una persona.’ Tenemos sobrenombres aparte de nuestros nombres verdaderos. A unos los llaman ‘gordo’ porque son gordos, a otras las llaman ‘flaca’ porque son flacas. Una hermana le dice a su esposo ‘negro’ porque él es moreno. Cuando yo era adolescente, me llamaban ‘anciano’ porque tenía muchas canas, pero ellas desaparecieron después de creer en Jesús y ahora parezco más joven que mis amigos. Aquí a todos los orientales los llaman ‘chino’ porque casi el 90 por cientos de los orientales que están en Venezuela son chinos. Pero en Paraguay a los orientales los llaman ‘coreanos’ porque allá hay muchos coreanos. Cuando he salido a la calle con corbata y maletín, me han llamado ‘japonés’, pero cuando he salido con un blue jean y franela, me llaman chino. Así es que la gente distingue a otros por su apariencia. Los judíos tienen su identidad muy clara. Cuando vemos a una persona que tiene un pequeño gorro negro en su cabeza, sabemos que es un judío. Este gorro es llamado ‘yarmulke’ el cual es el símbolo de que ellos son del pueblo escogido por Dios. Su identidad como pueblo de Dios es tan grande, que aún en medio de una batalla se ponen su  yarmulke debajo del casco de guerra. Aunque un judío se llame Jacobo o Benjamín o Santiago, etc., ellos se identifican fácilmente al llamarse ‘judío’, porque este sobrenombre ‘judío’ representa las características de este pueblo. Ellos pensaban que Dios iba a salvar a los judíos incondicionalmente, en cambio iba a juzgar a todos los gentiles. Para los judíos, los gentiles nacieron para ser echados en el infierno y calentar el fuego del horno de ese lugar. ¿De dónde venía este orgullo de los judíos?

Miren el v17b, 18. “Y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios, y conoces su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo mejor.”

Primero, su orgullo vino del conocimiento intelectual sobre la palabra de Dios. Ellos se apoyaban en la ley, es decir que la ley de Dios era la norma de su vida. Desde el niño ellos aprendían la historia de Abraham, de Isaac y de Jacob, y memorizaban los 10 mandamientos de Moisés. ¿Cuáles son los diez mandamientos? “1. No tendrás dioses ajenos delante de mí. 2. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 3. No tomarás el nombre de Jehová en vano. 4. Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 5. Honra a tu padre y a tu madre. 6. No matarás. 7. No cometerás adulterio. 8. No hurtarás. 9. No hablará contra tu prójimo falso testimonio. 10. No codiciarás.” Muchos de nosotros no nos los sabemos de memoria, pero los judíos se los aprendían desde que eran niños. Por eso sabían que la idolatría era un gran pecado contra Dios. Ellos sabían que no tenían que cometer adulterio. Que no tenían que robar a nadie. En cambio los gentiles no tenían las leyes de Dios, por eso su vida era muy desordenada. A los judíos les parecía que los gentiles vivían como cochinos, por eso los menospreciaban. Pero, ¿Cuál es el primer mandamiento de todos los mandamientos? Jesús dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. El segundo es amarás a tu prójimo como a ti mismo.” La esencia de todos los mandamientos es amar a Dios y amar al prójimo. Entonces, los que conocen la ley de Dios deben tener amor por otros, pero los judíos no lo tenían, al contrario, ellos odiaban a los gentiles. ¿Por qué? Porque aprendieron la palabra de Dios intelectualmente sin entender el corazón de Dios. El conocimiento intelectual los hacía ser orgullosos y menospreciar a otros.

Nosotros también muchas veces cometemos este error. Leemos la palabra de Dios y estudiamos cada versículo de la Biblia, pero ¿para qué? Para tener mayor conocimiento bíblico y jactarnos ante los demás. Hay hermanos que conocen mucha palabra de Dios, sin embargo su actitud hace sentir mal a otros, porque es muy orgullosa. Sus enseñanzas son lógicas y tienen razón, pero no producen el arrepentimiento de los que oyen, al contrario molesta a los otros, porque sus conocimientos son intelectuales y no tienen el amor de Dios. 1Co.13:1 dice: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.” Si tenemos esta actitud, de tener conocimiento intelectual, jamás podremos conocer la palabra de Dios verdaderamente y seremos como los fariseos que condenan a otros con las leyes de Dios sin tener amor a Dios ni por el prójimo.

Segundo, su orgullo vino de la vanagloria espiritual. La palabra dice que ellos se gloriaban en Dios, es decir que se jactaban de ser el pueblo de Dios. Ellos decían que Jehová Dios era el Dios todopoderoso y el único Dios en el universo. Que Jehová Dios era más poderoso que los otros dioses ajenos. Y decían que ellos eran el único pueblo escogido por el Dios de dioses. Sin embargo, ellos no sabían por qué Dios lo había escogido, es decir que no conocían la voluntad de Dios aunque pensaban que sí la conocían. La voluntad de Dios era que los judíos fuesen un reino de sacerdotes y gente santa para que todos otros pueblos también conocieran a Dios a través de ellos. Pero se equivocaron al pensar que ese Dios era solamente para ellos. Además ellos blasfemaron el nombre de Dios por sus pecados. El v.24 dice: “Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros.” Porque ellos cayeron en idolatría y fornicación, Dios los castigó usando las manos de otros pueblos como Egipto, Babilonia, Persia, Roma, etc. Entonces perdieron las guerras y fueron esclavizados. De esa forma el nombre de Dios fue blasfemado por otros pueblos, porque estos pensaban que sus dioses eran mejores que el Dios de los judíos. Su vanagloria espiritual se convertía en vergüenza espiritual.

Nosotros también nos gloriamos en Dios, diciendo que somos cristianos e hijos escogidos por Dios. Pero muchas veces blasfemamos el nombre de Dios por nuestros pecados. Una vez vi a una hermana que hablaba mucho de Dios y decía Dios te ama, Dios es maravilloso, Dios es misericordioso, Dios es poderoso, etc. Sin embargo ella era muy egocéntrica y nunca comparte lo suyo con otros. Por eso sus amigas no querían ser cristianas, y decían que los cristianos son hipócritas. Nos manifestamos como cristianos ante nuestros amigos y hablamos de la palabra de Dios con ellos y les predicamos diciendo que debemos vivir obedeciendo la palabra de Dios. Sin embargo, muchas veces nosotros mismos no cumplimos con lo que hablamos, caemos en fornicación, hablamos mentiras, hablamos mal de otras personas, nos metemos en contiendas, engañamos a otros, hacemos cosas indebidas a escondidas, etc. La gente que no conoce a Dios ve nuestra hipocresía y blasfema el nombre de Dios. Entonces, seremos avergonzados por ser cristianos.  

Tercero, su orgullo vino de su autoconfianza. Miren los vs.19, 20. “y confías en que eres guía de los ciego, luz de los que están en tinieblas, instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad.” Ellos confiaban en que eran guías espirituales y maestros bíblicos de los indoctos. Así pensaban que tenían que enseñar a otros para guiarlos al camino de Dios. Tener esa identidad de maestro bíblico no es malo, el problema está en no enseñarse a sí mismo primero. Miren los vs.21, 22. “Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas de los ídolos, ¿cometes sacrilegio?” El pecado que pueden cometer con mayor facilidad los maestros bíblicos es la hipocresía. La hipocresía comienza desde que uno les exige a otros lo que uno mismo no está cumpliendo. Nuestro Señor Jesús aborrece la hipocresía. Los fariseos en la época de Jesús eran hipócritas. Ellos se vestían con ropas elegantes, se sentaban en la primera fila de la sinagoga, y oraban públicamente en la plaza. En sus oraciones decían: “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano.” Pero Jesús les dijo: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.” (Mt.23:27)

Los maestros bíblicos tiene que enseñar a sus ovejas y los pastores tienen que predicarles a los hermanos. Pero ningún hombre puede cumplir con todas las palabras de Dios, por lo cual los maestros bíblicos deben enseñar lo que ellos mismos no están cumpliendo, y los pastores deben predicar lo que ellos no están haciendo bien. Entonces, ¿Qué haremos? ¿No le enseñaremos nada a nadie? Lo que debemos hacer es primero enseñarnos a nosotros mismos y luego enseñar a otros. Antes de darle un estudio bíblico a una oveja, debemos arrepentirnos ante esa palabra para que nos corrija, luego podremos enseñarles. Antes de predicar un mensaje el predicador debe arrepentirse, de esta forma la palabra de Dios puede tener gran poder y el Espíritu Santo puede trabajar. Para levantar a un discípulo, el guiador debe ser un buen discípulo de Jesús. En México hice una presentación de nuestro discipulado y muchos me felicitaron. Pero la M. Ana Yang me dijo y preguntó: “El discipulado no es una técnica sino una vida de fe integral". Entonces ¿Cómo es tu lucha espiritual para aprender de Jesús? Es cierto. Si no soy un buen discípulo de Jesús, no podré levantar buenos discípulos. Si el pastor predica sin arrepentimiento, va a ser un hipócrita. Por lo cual ser pastor o ser maestro bíblico es una gran responsabilidad ante Dios. Santiago 3:1 dice: “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.” Ser un maestro bíblico o un pastor o un misionero, es un gran privilegio espiritual, pero el Señor exigirá nuestra responsabilidad conforme a nuestros privilegios. Además Satanás está pendiente de atacar a los líderes espirituales para dispersar a las ovejas. Entonces los maestros bíblicos deben vivir ante los ojos de Dios y llevar una vida con arrepentimiento sincero.

Le doy gracias a Dios, porque nos ha levantado como discípulos de Jesús y pastores de las ovejas. Oro que llevemos una vida de enseñarnos con la palabra de Dios y corregirnos ante su presencia. Amén.

SUBIR        

 

Para consultar un Mensaje selecciona

los campos y haz click en "Buscar"

¿Deseas ver el estudio bíblico correspondiente a este mensaje? Haz click AQUÍ
SUBIR        
 
<< INICIO >>

Misión Mundial | Misión Vzla | Fraternidades | Mensajes | Estudios | Convivencias

¿Quiénes somos? | Historia | Actividades | Noticias | Pan Diario | Contáctanos