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  ROMANOS
  1:21b-32

Versículo Clave: 1:24

"Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos"

 

Todos los padres quieren que sus hijos crezcan como buenas personas, pero si algunos de ustedes quieren dañar a sus hijos, les voy a enseñar cómo hacerlo: Primero, limpia lo que tus hijos ensucian, y aprenderán cómo echarle la culpa a otros; Segundo, dale todos los que ellos pidan, y serán egocéntricos; Tercero, peléate con tu esposo(a) frente a tus hijos, y serán violentos; Cuarto, deja a tus hijos criticar a sus maestros, y no aprenderán nada; Quinto, no los regañes aunque hagan cosas malas, y luego harán cosas peores; Sexto, no les hables de Dios, y llevarán una vida desordenada; Séptimo, no les diga nada aunque lleguen tarde a la casa, y encontrarán malos amigos; Octavo, quéjate frente a tus hijos, y tendrán pensamientos negativos; Noveno, está con cara triste frente a ellos, y serán pesimistas; Décimo, no pongas interés en ellos, y caerán en camino perverso. ¿Saben cuál es el antónimo de la palabra ‘amor’? El diccionario dice que es ‘odio’, pero de hecho no lo es, sino la ‘indiferencia’. La peor venganza contra tu enemigo, es no tener ningún interés en él e ignorarlo.

Romanos 1:18 dice que la ira de Dios se revela desde el cielo contra el pecado de los hombres. Al escuchar estas palabras tenemos mucho miedo, y pensamos que Dios nos va a castigar con rayos y fuego como lo hizo contra Sodoma y Gomorra. Sí, es posible que Dios nos castigue de esa forma directa. Cuando Ananías y Safira dañaron la obra del Espíritu Santo, Dios los castigó y murieron de inmediato. Muchas veces nosotros queremos que la justicia de Dios se manifieste directamente contra los malos. Al ver asesinos que matan a familias completa incluyendo a los niños, queremos que Dios los condene de inmediato. Viendo a los que se burlan de Jesús y de la iglesia, queremos que Dios les muestre su poder, sacándole todos sus dientes para que no se burlen más de Dios.

Imaginemos si Dios manifiesta su justicia de esta forma contra todos los malos, no necesitaríamos discutir tanto con ellos, sino solamente decirles: “Que Dios haga su justicia contigo.” Todos verán el poder de Dios y tendrán que aceptar a Jesús como su Salvador de inmediato. Si algunas ovejas quieren dejar la vida de fe, les diremos sencillamente: “Que Dios haga su justicia contigo”, ellas le tendrían miedo a Dios y seguirán a Jesús. Pero, si uno sirve a Jesús obligado por el miedo, ¿Esto le gustará a nuestro Dios? Dios no se agrada si le servimos obligados, Él quiere que le amemos de todo nuestro corazón voluntariamente. Por esta razón El nos permitió el libre albedrío. Por otro lado, si Dios manifiesta su ira de inmediato y de forma directa ¿Cómo sería nuestra vida? Creo que ya la mayoría de nosotros estaríamos muertos por tantos pecados que hemos cometido contra Dios. Por eso le damos gracias a Dios por no condenarnos de inmediato. El es muy paciente, misericordioso y amoroso, por eso espera que los pecadores se arrepientan de sus pecados y vuelvan a Dios.

Aparte de este juicio directo, la palabra habla del juicio indirecto de Dios, el cual es realmente más grave que el primero. Esto es, abandonar a los pecadores y entregarlos al pecado. Miren el v24a. “Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia.” ¿Qué dice el v26a? “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas.” Y ¿El v28b? “Dios los entregó a una mente reprobada.” A través de estos versículos, podemos saber que la ira de Dios se manifiesta de la forma indirecta, al entregarnos al pecado. Esto se llama ‘abandono divino’ de Dios, lo cual quiere decir que Dios nos abandona, como un padre abandona a su hijo. Los padres aman mucho a sus hijos, por eso jamás quieren abandonarlos. Ellos hacen todas las cosas necesarias para corregir a sus hijos. Si sus hijos se portan mal, les dicen que no tienen que hacer eso, si es necesario los padres castigan a sus hijos. Esta es una manifestación de su amor. Si ellos no tuviesen amor por sus hijos, no los regañarían, ni los castigarían. Sin embargo, cuando sus hijos se ponen desobedientes y no quieren hacerles caso a sus padres a pesar de todo el esfuerzo que han hecho ellos, entonces los abandonan aunque no lo quieren hacer. Hay algunos padres que quieren terminar la relación con sus hijos por estar molestos con ellos. Este es el peor caso para los hijos.

Hebreos 12:6 dice: “Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.” Por lo cual, si estamos recibiendo alguna disciplina de Dios, debemos darle gracias, porque esa disciplina es una manifestación de su amor por nosotros. Si Dios nos azota con enfermedades, fracaso, accidentes, problemas familiares, crisis económica, etc., debemos darle gracias, porque esa es una manifestación de que somos sus hijos. Pero aunque estemos haciendo mal contra Dios, o estemos cometiendo algunos pecados escondidos, o estemos dejando el servicio al Señor, si no tenemos ningún entrenamiento ni regaño de Dios, debemos analizar seriamente nuestra condición espiritual, porque es posible que Dios nos haya abandonado porque no quisimos escuchar su voz, aunque nos había advertido varias veces. Si estamos así, nuestra condición espiritual es mucho más crítica y debemos arrepentirnos de inmediato, para volver a nuestro Dios.

Muchos hermanos tienen un concepto equivocado sobre la disciplina de Dios. Ellos piensan que si les pasa alguna cosa mala como enfermedades, accidentes, pobreza, Dios no los ama, en cambio si su vida está tranquila disfrutando del pecado, Dios les da mucho amor. Es una confusión muy grande. Debemos saber que Dios disciplina a los que ama y azota a sus hijos. Si tú estás pasando un mal tiempo humanamente, tienes que pensar que Dios te está mostrando su amor. Si tú estás tranquilo ganando mucho dinero y divirtiéndote en el pecado, tienes que pensar que estás grave espiritualmente. Entonces, ahora vamos a ver cómo se empeora nuestra condición espiritual fuera de Dios.

Primero, Dios nos entrega a la inmundicia. Miren el v24. “Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos.” La inmundicia es ‘suciedad’ e ‘impureza’. La primera cosa que tenemos después de ser abandonados por Dios es la inmundicia de nuestro corazón. Esto quiere decir idolatría, como dice el v25: “ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.” Nosotros tenemos un espíritu que tiene que comunicarse con Dios el Creador, pero cuando nos alejamos de Él, nuestro espíritu se hace vacío y busca cómo llenarse, por eso los espíritus malos entran en nuestro espíritu. 1S.16:14 dice: “El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová.”

Cuando Dios abandonó al primer rey de Israel, Saúl, un espíritu malo entró y él cayó en idolatría. Si uno se aparta de Dios después de aceptar a Jesús, su condición va a ser peor. Según la parábola de Jesús, cuando un espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: "Volveré a mi casa de donde salí. Y cuando llega, la halla barrida y acomodada. Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y ya adentro, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero." (Lc.11:24-26) Los hombres fuera de Dios cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles (23). Por eso adoran a otros humanos, como a las estrellas de cine, cantantes, a sus novio(a)s, etc. y le piden ayuda a los santos como a José Gregorio, la virgen María, la Chinita, etc. aunque ellos no puedan hacer nada. Otros adoran a los cochinos, para que le den éxito en su negocio y muchos buscan hechiceros para recibir salud, dinero, y amor. Hay un grupo llamado ‘Pare de sufrir’, ellos usan el nombre de Jesús, pero venden agua, manto sagrado, aceite para sanar a la gente y cobran dinero por orar, etc. Esto no es cristianismo. Ellos engañan a los necios que están fuera de Dios.

Segundo, Dios nos entrega a pasiones vergonzosas. Miren el v26. “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza.” Uno de los pecados principales que dominan en los abandonados por Dios, es la inmoralidad sexual. Si el Espíritu de Dios se aparta de un hombre, se hace carne completamente y los espíritus inmundos lo hacen vivir conforme a sus deseos carnales. Por eso donde no está Dios hay mucha inmoralidad sexual. Si vemos el nivel de la caída sexual en una sociedad, podemos medir el estado espiritual de esa sociedad. La época de Noé fue una de las épocas más pecaminosas de la historia y la palabra muestra el estado espiritual de esa época al decir: “que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.” (Gé.6:2) Los hijos de Dios son los que adoran a Dios y las hijas de los hombres son las que no adoran a Dios. Los creyentes se mezclaron con las incrédulas y esto manifestó que sus deseos eran carnales. Dios juzgó a la gente de esa época, porque vivían conforme a sus deseos carnales. Otra época pecaminosa, fue la de Sodoma y Gomorra. En esas ciudades se practicaba mucho la homosexualidad. Cuando los ángeles de Dios con  figura humana llegaron a la casa de Lot en Sodoma, los varones de esa ciudad, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo, los buscaron diciendo: “¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos.” La palabra ‘conocer’ en este versículo significa ‘tener relaciones sexuales’, es decir que todos los hombres de esa ciudad eran homosexuales. Dios juzgó a esa ciudad con fuego y azufre. Nuestra época es también muy pecaminosa viendo la inmoralidad sexual. Hay mucho adulterio y familias rotas por la infidelidad. Hay parejas que tienen relaciones sexuales con otras parejas.

Es muy normal que los solteros cometan fornicación antes de casarse probando a varios candidatos. En estos días es muy fácil ver películas pornográficas por internet. Hay muchos que practican homosexualidad y ellos manifiestan su identidad sexual sin vergüenza, hasta pedir derecho a casarse entre los del mismo sexo y ya varios estados lo aceptaron. Ellos dicen que los homosexuales son tan normales como los zurdos. Pero la Biblia habla claramente que es pecado. Dios creó un hombre y una mujer y los casó. Esta es la ley de Dios. Levítico 18:22 dice: “no te echarás con varón como con mujer; es abominación.” Según esta palabra de Romanos, podemos saber que la homosexualidad es la peor condición de la inmoralidad sexual. Al ver la gravedad de la inmoralidad sexual, podemos saber que la ira de Dios nos ha llegado fuertemente y estamos cerca del justo juicio de Dios como en la época de Noé.

Tercero, Dios nos entrega a una mente reprobada. Miren el v28. “Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen.” Los abandonados por Dios pierden su conciencia espiritual viviendo sin Dios. Al principio sienten acusación en su conciencia por pecar, pero poco a poco su conciencia se hace más insensible y finalmente se quema completamente hasta practicar el pecado valientemente. "Estando atestados de toda injusticia, cometen fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia" (29-31) "Ellos entienden que los males que están practicando son dignos de muerte, pero no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican" (32). 

Hemos aprendido que la ira de Dios nos llega por entregarnos al pecado. Pero este abandono de Dios es divino porque a la vez es la manifestación del amor de Dios quien nos espera hasta que volvamos a él. Como la parábola del hijo pródigo, cuando el hijo le pidió la herencia a su padre para salir de su casa, el padre se la dio sabiendo que él iba a sufrir por sus pecados. El padre lo entregó al pecado, pero esperó que su hijo se arrepintiera de sus pecados y volviera a él. Al ser abandonado por su padre, el hijo cayó hasta el nivel más miserable de la humanidad, y por fin tomó la decisión de volver a su padre recordando la abundancia de su casa. Igualmente nuestro Padre celestial nos está esperando, para que sepamos que no podemos vivir felices fuera de Dios y volvamos a él. ¿Estás en pecado y estás sufriendo por tus errores? Vuelve a Dios y recuperarás el gozo celestial. Amén.   

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