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El jueves pasado la ciudad estuvo en caos por la lluvia. Lamentablemente causó 11 muertos y muchos damnificados. Las montañas se derrumbaron, los árboles se cayeron y las quebradas se desbordaron. Hubo un momento que el río Guaire se desbordó también. Las calles se llenaron de agua y se generó un tráfico terrible hasta muy tarde en la noche. Esa lluvia me hizo recordar la tragedia de Vargas y me preocupé mucho por las personas que todavía están en una condición peligrosa ante la lluvia. Esa tragedia que tuvimos en diciembre del año 1999, nos hizo pensar en el justo juicio de Dios, por eso tenemos más miedo ante lluvias fuertes. Pude entender un poco el miedo que tenía Noé después del Diluvio. Imagino que cuando caían gotas de agua del cielo él tenía mucho miedo y pensaba que Dios lo iba a juzgar. Por eso Dios le dio la promesa de no juzgar más toda la tierra con agua y le mostró el arcoíris como la señal de su promesa. Los que conocen a Dios tienen temor de su justo juicio.
Martín Lutero, un gran hombre de fe, que comenzó la Reforma, tenía la ambición de ser exitoso en el mundo, después de terminar su carrera de derecho. Pero un día, cuando estaba camino para visitar a sus padres, cayó un rayo cerca de él (algunos dicen que ese rayo cayó sobre un amigo que estaba junto a él) y gritó de miedo: “¡Ayúdame Santa Ana! ¡Me haré monje!” Luego abandonó su carrera y se dedicó completamente a la vida del monasterio. Cuando yo estaba en el servicio militar, un día llovió duró y se cortó la línea telefónica y tuve que subir a la cumbre de la montaña para repararla. En ese momento vi que un rayo cayó cerca de mí y tuve gran miedo de Dios. Por supuesto de inmediato me arrepentí de mis pecados. La palabra de hoy nos manifiesta la ira de Dios contra el pecado de los hombres.
Leamos el v18. “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad.” La palabra comienza con ‘porque’, esto quiere decir que este versículo está conectado con el versículo anterior. El v17 terminó diciendo: “Mas el justo por la fe vivirá.” Luego el apóstol Pablo explica por qué debemos vivir por la fe. ¿Por qué? Porque la ira de Dios se revela contra nuestros pecados. La razón de vivir por la fe, es la ira de Dios contra nuestros pecados. La razón de aceptar el evangelio, es porque el justo juicio de Dios está cerca de nosotros.
Pablo no dice que debemos creer en el evangelio para nuestra felicidad, ni para resolver nuestros problemas económicos, ni para llevar una vida victoriosa, sino porque el justo juicio de Dios está sobre nosotros y debemos escaparnos de la ira de Dios, para esto debemos aceptar el evangelio y vivir por la fe. Si un enfermo no sabe que está enfermo, no va a buscar al médico. Igualmente si nosotros no sabemos que estamos bajo la ira de Dios, no vamos a buscar a Dios. Así que el apóstol Pablo nos manifiesta claramente que la ira de Dios está contra nuestros pecados y debemos buscar la salida de emergencia para la salvación. Yo vi un dibujo muy impresionante. Un hombre estaba guindado de una soga en un precipicio. La soga estaba a punto de ser cortada. Sin embargo ese hombre se olvidó de su condición, porque le estaban cayendo gotas de miel en su boca. ¿Cuál sería el próximo dibujo de ese hombre? La soga se corta, él cae en el precipicio y muere. Nosotros vivimos como este necio hombre. Aunque nuestra condición está muy crítica, nos olvidamos de ella por disfrutar la vida, pero finalmente seremos juzgados tristemente.
No es fácil predicar sobre la ira de Dios contra nuestros pecados. Por eso muchos pastores no quieren hablar de este tema, sino solamente de las bendiciones materiales y sanación física. Muchos hermanos no quieren ser regañados por la verdad, sino que sólo quieren escuchar palabras bonitas, pero eso un engaño. Sino hablamos del justo juicio de Dios, ¿cómo podremos arrepentirnos de nuestros pecados y cambiar nuestra vida? Sin arrepentimiento, ¿cómo podremos aceptar a Cristo como nuestro Salvador? Sin aceptar a Jesús, ¿cómo podremos vivir felices y llevar una vida victoriosa? Por eso el mensaje de Juan el Bautista era muy claro al decir: “¡Oh generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced frutos dignos de arrepentimiento.”
No estoy diciendo que debemos entregar el mensaje de arrepentimiento a los incrédulos desde el primer encuentro. Yo era ateo y discutía mucho con los predicadores. Un día tuve una discusión fuerte con un predicador y él no tuvo mucha paciencia y me dijo que Dios me iba a juzgar. En ese momento por mi rebeldía de inmediato le dije: “No me importa, prefiero ir al infierno.” El no pudo convencerme, pero otro predicador, que fue mi pastor de UBF, se acercó a mí muchas veces con paciencia y me servía con café, chuchería, etc. aunque le decía que yo era ateo y que no estaba interesado en estudiar la Biblia. Pero por su amor comencé los estudios bíblicos con él. Dios me preparó espiritualmente en ese tiempo y luego en la convivencia de verano me mostró mis pecados y me arrepentí. A los que no tienen base espiritual hay que servirlos con mucho amor. Pero nunca debemos olvidar que debemos predicarles el mensaje de arrepentimiento para la salvación de su vida.
¿Qué quiere decir la ‘ira’ de Dios? Tal vez, muchos de nosotros relacionarían la palabra ‘ira’ con ‘enojo’, ‘furor’, ‘rabia’, etc. y pensarían que Dios está molesto y nos juzgará de inmediato. Algunos hermanos se acordaran de sus padres que les pegaban y gritaban por estar molestos. Pero nuestro Dios nunca actúa emocionalmente. Nuestro Dios es la verdad, y siempre actúa en la verdad. La ‘ira’ de Dios viene de su atributo de justicia. Nuestro Dios es santo y justo. El no puede estar con el pecado. Su naturaleza rechaza el pecado, como la luz no puede estar con la oscuridad. ¿Crees que la luz puede coexistir con las tinieblas? ¿Qué pasa si la luz en un cuarto oscuro? La oscuridad debe salir, porque la luz la expulsa. Nuestro Dios santo expulsa, el pecado al verlo. Dios aborrece el pecado. Dios, por su naturaleza de justicia, no puede ignorar el pecado, por eso condena el pecado de inmediato y tiene ira contra el pecado de los humanos. Por esta razón no podemos acercarnos a Dios con nuestros pecados. Si no nos arrepentimos de nuestros pecados, Dios no puede aceptarnos por su naturaleza de santidad y nos va a condenar por su naturaleza de justicia. Dios le dijo a Moisés: “Que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Jehová, para que Jehová no haga en ellos estrago.” (Ex.19:22)
La palabra dice que la ira de Dios se revela desde el cielo. Este verbo esta en presente, es decir que la ira de Dios se revela ahora mismo. Dios, viendo el pecado de los humanos, revela su ira desde el cielo. ¿Contra qué? “Contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad.” La impiedad es una actitud de negar una vida de glorificar a Dios y alabar su nombre. Los humanos tenemos un propósito claro, el cual es glorificar a Dios. 1Co.10:31 dice: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.” Fuimos creados para la gloria de Dios. Entonces, negar esta vida de glorificar a Dios es negar el propósito de nuestra vida y a nuestro Creador Dios. Al Conocer a Dios y no glorificarle ni darle gracias, fue el origen de todos nuestros pecados. Dios está contra este pecado de impiedad y quiere que todos nosotros vivamos para su gloria. También la ira de Dios se revela contra la injusticia. La injusticia son nuestros pecados morales y sociales. El adulterio, la fornicación, el falso testimonio, el hurto, el homicidio, la contienda, el odio, etc. son los pecados de injusticia. Dios no puede estar con estos pecados, por eso revela su ira contra ellos.
Los hombres detienen la verdad de Dios con su injusticia. Nosotros paramos la verdad de Dios con nuestros pecados. Nuestros sucios pecados tapan la gloria de Dios en esta tierra. Hemos escuchado tanta veces, que los incrédulos critican a Dios diciendo: “Si Dios es bueno, ¿cómo es posible que haya tanta miseria en este mundo? Si Dios ama a los humanos, ¿cómo es posible que deje que los humanos sufran por hambre, enfermedad y pobreza? Si Dios es justo, ¿cómo es posible que permita las guerras, violencia, homicidios, etc.?” Pero debemos saber que estos problemas humanos suceden, porque el pecado de los hombres detiene la verdad de Dios. Por el pecado de los humanos, la verdad de Dios fue tapada y parece que no hay justicia de Dios en este mundo. Pero él sabe toda la maldad de los humanos y está soportando con paciencia, esperando que llegue el tiempo de su justo juicio. Dios está midiendo nuestros pecados con su balanza y cada vez nuestros pecados se acumulan más y la balanza se inclina hacia nuestros pecados, entonces, vendrá el justo juicio de Dios para nosotros.
Debemos fijarnos en una cosa muy importante de este versículo. La ira de Dios se revela desde el cielo contra ‘toda impiedad e injusticia’ de los hombres. Es muy importante saber que la ira de Dios es contra nuestros pecados, no contra los hombres. Dios aborrece el pecado, pero ama a los pecadores. Dios está dispuesto a perdonar a los pecadores, pero por su justicia tiene que condenar el pecado. Mirando el pecado de los humanos, Dios tiene gran dolor, porque su naturaleza de justicia le dice que debe juzgar a estos hombres pecadores, pero su naturaleza de amor le dice que tiene que perdonarlos. ¿Pueden entender este dilema de Dios? Dios quiso salvar a los humano condenando al pecado, por eso buscó la única solución, la cual era enviar a su Hijo unigénito Jesús para que viniese a esta tierra y muriese en la cruz en lugar de los humanos. De esa forma Dios condenaría el pecado y a la vez salvaría a los humanos.
Por eso en la cruz de Jesús se manifestó la justicia y el amor de Dios. 1P.2:24 dice: “quien llevó el mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.” Este amor y justicia de Dios, también se manifestó cuando Jesús perdonó a una mujer adúltera, diciéndole: “Ni yo te condeno, vete, no peques más.” Entonces, la ira de Dios contra nuestros pecados es la manifestación de la justicia y el amor de nuestro Dios. ¡Alabo a nuestro Dios que está lleno de amor y justicia! Oro que nosotros vivamos en la justicia como nuestro Dios es justo. Oro que nos arrepintamos de nuestros pecados y llevemos una vida alejada del pecado. Leamos el v18. “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad.”
Amén.
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