|
La semana pasada aprendimos de la gracia de salvación, un regalo inmerecido que viene de Dios y que no la podemos obtener a través de nuestras obras. Hoy aprenderemos del apostolado es decir del llamamiento que viene de la gracia. Sin gracia ninguno de nosotros puede recibir el llamamiento de Dios. Esto es como una relación causa efecto. Recibimos la gracia de salvación que es la “causa” y el Apostolado o llamamiento que sería el “efecto”. Pablo el autor de este libro habla de la gracia y el apostolado, aunque aprendimos sobre la gracia es importante saber que hay un vínculo inseparable entre la gracia y el apostolado o el llamamiento de Dios.
Pablo antes de su muerte yacía en un calabozo frío y húmedo, en la espera para ser ejecutado. Su actitud y su semblante reflejaban la palabra de Dios en su vida. Unas semanas después, el apóstol debía presentarse ante Nerón, el emperador de Roma, quien le pondría fin a su vida. Sin embargo Pablo sabia que después de su muerte, recibiría la corona de vida de manos del Rey de reyes. Su labor en esta tierra como excelente testigo de Cristo sería recompensada en los cielos. Hoy a miles de años de su muerte entendemos que su vida fue de tal influencia, que formo parte de uno de los cambios que la historia jamás haya experimentado. Es posible que un historiador hubiera escrito varios libros acerca del esplendoroso Nerón, y es posible que nunca hubiese mencionado a Pablo. Sin embargo, hoy en día ese nombre se le coloca frecuentemente es a los perros y a nuestros hijos les ponemos Pablo. ¡Vale la pena vivir para Cristo! ¡Vale la pena obedecer el llamado de Dios en esta tierra! ¿Queremos ser obedientes al llamado de Dios como Pablo? Oro para que por su gracia podamos cumplir y obedecer el llamado que nos hace Jesús. Amén
I. POR JESÚS, POR QUIÉN RECIBIMOS LA GRACIA Y EL APOSTOLADO.
Leamos el versículo 5. Es por Jesús que recibimos la gracia y el apostolado. Pablo resalta que es por Jesús que recibimos la gracia y el apostolado. Que mejor ejemplo o testimonio de la gracia y el llamamiento de Dios sino Pablo, un hombre transformado radicalmente por el poder de Dios. El testimonio de Pablo es uno de los testimonios más influyentes dentro del cristianismo. Pablo era un hombre obediente a su convicción judía, celoso de las tradiciones del judaísmo y radical al momento de hacer cumplir la ley, para Pablo los cristianos era una secta que anunciaba un falso camino de salvación a través de Jesús. Él se sentía insultado por el mensaje de los cristianos, por eso los odiaba y los perseguía, para él todos debían ser exterminados y estaba dispuesto a llegar hasta lo último de la tierra para acabar con toda la iglesia primitiva.
Pablo perseguía, arrastraba y apedreaba a los cristianos para meterlos a la cárcel, además participo en la muerte de Esteban el primer mártir. Pero un día mientras iba camino a Damasco para perseguir a los cristianos, repentinamente le rodeo un resplandor de luz del cielo y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Luego estuvo ciego por tres días. Podemos asegurar que durante ese tiempo, Pablo oraba ardientemente a Dios y entendía la verdad anunciada por los cristianos. Después de ese encuentro su vida cambio completamente, Pablo había nacido de nuevo y ahora había sido llamada para ser apóstol de los gentiles. Había recibido la gracia de salvación y ahora la gracia del Apostolado. Pablo ¿merecía realmente ser llamado apóstol? Antes los ojos humanos es imposible que un hombre tan cruel pudiera haber recibido el perdón, la gracia de salvación y además ser convertido para hacer la obra de Dios.
Pablo conoció profundamente la gracia de Dios en 1ª Corintios 15:9 “Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios” Pablo estaba muy claro que era por la gracia que podía ser llamado apóstol, lo cual confirma en 1ª de Corintios 15:10 “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo” Pablo conocía muy bien la gracia por la cual fue llamado a servir al Señor.
El caso de la vida de Pablo es un reflejo de nuestra vida, muchos pueden pensar “Yo no apedreaba a ningún cristiano” “yo no era tan malo como Pablo”. Pero la verdad es que éramos grandes pecadores vivíamos según nuestros deseos, y rechazábamos la gracia de Dios, y también perseguimos a la iglesia de Dios. Todos teníamos algún amigo o conocido evangélico del cual nos burlábamos, yo me burlaba de mi hermana y le decía “tú eres una loca, pobre evangélica”. Pero la gracia de Jesús puede cambiar hombres como Pablo y como cada uno de nosotros para darnos su salvación y la misión de proclamar su evangelio a todas las naciones. Es por su gracia y por su voluntad que recibimos el privilegio de servirle en su obra de salvación. ¿Merecemos ser llamados apóstoles? ¿Somos muy buenos? ¿Estamos muy capacitados o preparados? ¿No es verdad que somos pecadores y que constantemente cometemos errores? Es por la pura gracia de Dios que recibimos el llamamiento.
Pero ¿Qué es el llamamiento? El llamamiento es la clara misión de Dios en nuestra vida, todos los que hemos aceptado a Jesús como nuestro Señor y Salvador hemos recibido la misión de predicar el evangelio. El Señor nos salvo y tiene grandes esperanzas en cada uno de nosotros. Dios nos llamó con un propósito claro 1P 2:9 dice: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” Dios nos llamo por su gracia, por eso el llamamiento no es algo que hayamos ganado o que lo merezcamos, es simplemente la gracia de Dios como dice la canción de Jesús Adrián Romero “Es por tu gracia y tu perdón que podemos ser llamados instrumentos de tu amor”.
Por la soberanía de Dios hemos sido llamados para representarlo aquí en la tierra, solo por la gracia podemos cumplir la misión de Dios. Si nuestra vida no está llena de la gracia de Dios no podemos cumplir la misión de predicar el evangelio, al contrario lo veremos como una obligación una imposición, entonces en los momentos de debilidad perderemos la visión, nos cansaremos y abandonaremos el llamado de Dios. La misión de Dios no es algo que debemos menospreciar ni un motivo para enorgullecernos, tampoco debemos jactarnos por ser llamados por Dios, algunos hermanos se enorgullecen por ser llamados líderes, discípulo, pastor, misionero o porque simplemente estemos siendo utilizados por Dios. Pero esto no es agradable ante los ojos de nuestro Dios, no se trata de títulos humanos, pues ante la santidad de Dios somos indignos de recibir su llamado. ¿Cómo nos sentimos cuando decimos que somos “ucevistas”? ¿Nos sentimos orgullosos verdad? O Cuando nos dicen: el “ingeniero” Gustavo, la “abogada” Katiuska, la “Actuario” María Mercedes, levantamos la cara y erguimos el pecho de lo orgulloso que nos sentimos, porque estos son títulos que obtuvimos con nuestro esfuerzo y dedicación. Usted se esforzó y lo alcanzó, pero la vida de fe es diferente, Dios nos hace su instrumento de salvación por su gracia, todos hemos sido llamados a seguir a Jesús por su gracia, los hermanos que están haciendo el discipulado están aquí por la gracia de Dios, somos llamados pastores, no porque somos excelentes buscando a las ovejas, si no por la gracia de Jesús. Así que por la gracia de Jesús somos lo que somos.
Cuando nosotros llevamos una vida de misión experimentamos mas la gracia de Dios que nos guía, nos da palabra de sabiduría y cubre nuestras fallas cuando ayudamos a las ovejas. Por lo tanto después de recibir la gracia de Dios, debemos trabajar para expandir su reino aquí en la tierra, esa es la clara voluntad de nuestro Padre para nosotros. Oro para que cada hermano reciba muy personalmente o renueve la misión de Dios, para llevar las buenas nuevas de salvación a este mundo perdido por el pecado.
II. POR LA GRACIA DEBEMOS OBEDECER EL LLAMADO DE DIOS.
Leamos el versículo 5b “y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre”. Recibimos la gracia y el apostolado para ser obedientes a la fe. Nosotros debemos analizar bien el significado de esta palabra “obediencia a la fe en todas las naciones”, podemos aprender que la fe y la obediencia van juntas. La palabra dice “Ir y hacer discípulos a todas las naciones” El Señor anhela restaurar su relación con el hombre y es una bendición que siendo nosotros aun tan pecadores tengamos el privilegio de ser instrumentos de Dios, cuando nosotros predicamos estamos cumpliendo la misión de Jesús aquí en la tierra, debemos proclamar el reino de Dios para que muchos en todas las naciones le conozcan y también obedezcan su llamado. Todos queremos ver a Venezuela convertida en un “Reino de Sacerdotes y Gente Santa”, todas las semanas oramos para que el Reino de Dios llegue a nuestra nación y oramos para evangelizar las 6 Universidades principales antes del año 2010, ¿Cuántos anhelan ver esta maravillosa obra de Dios? Amén. Entonces debemos procurar que las naciones obedezcan a la fe en el evangelio de Jesucristo, que al lugar donde vayamos a predicar sea un país, un Estado, o el lugar que Dios nos ponga obedezcamos a la fe. Amén. La gran obra se produce cuando un hombre toma una decisión de fe, así su fe crece cada vez más y tiene influencia para que otros también crean. Si llevamos nuestra vida de fe sin predicar el evangelio, fácilmente nos cansamos y nos debilitaríamos mucho espiritualmente, sino no obedecemos el llamado de Dios no podemos crecer espiritualmente.
Actualmente en nuestra sociedad cuando nos hablan de obediencia, sentimos que hay alguien detrás con un látigo, obligándonos a obedecer por la fuerza. Esta palabra nos trae quizás hasta malos recuerdos, por alguna mala experiencia con nuestros padres, o en algún trabajo o en mi caso en el ejército donde me obligaban a obedecer dándome ordenes “Párate firme, entiérrate de cabeza”. A algunos jóvenes les choca la palabra “obediencia” pues estamos -al parecer- en un tiempo pos-moderno, liberal, donde no se quiere obedecer en lo más mínimo. Hace algunos días venía en el Metro y estaba un muchacho escuchando música con su celular a todo volumen, en ese momento los operadores dijeron que por favor apagaran sus equipos para evitar molestar a los usuarios y ese muchacho ni siquiera por pena bajo el volumen, pareciera ser un hecho sin mayor importancia verdad, pero en realizada es la muestra de la rebeldía y desobediencia de este mundo. Lo más triste, es que esto ocurre aun en la vida espiritual, hay cierta resistencia a la obediencia a Dios, algunos valientemente no obedecen en su lucha espiritual, entonces como obedecerán para servir a otros, así que la obediencia a la fe, nos habla de una obediencia que viene de la gracia no de una obligación.
El llamamiento de Pablo venía de Dios, no de los hombres, por lo tanto obedeció en todo tiempo, llevando la palabra de salvación a muchas ciudades. Nosotros hemos experimentados que cuando obedecemos a Dios, nuestra fe crece y cuando nuestra fe crece podemos obedecer mas. Mientras obedecemos honramos a Dios. El camino para el crecimiento espiritual es la obediencia a Cristo. Si somos desobedientes es imposible tener fe.
Nosotros obedecemos a Dios por voluntad propia, no por medio del castigo, del acoso o la presión. Nadie nos obliga, ni nos empuja a ir a otro país o ciudad, dejando todo, trabajo, comodidades, sueños, para predicar. Es por voluntad propia que obedecemos a Dios a su llamado, sin importarnos lo que tengamos que dejar ¿Quién obligó a Pablo a pasar por todas las ciudades a donde fue a predicar, arriesgando su vida, siendo apedreado, azotado, naufrago en varias oportunidades, paso hambre y desnudez hasta llegó a estar preso? ¿Quién obligó al Misionero Pablo Oh, al misionero Juan o la misionera Ana a venir a Venezuela? ¡Nadie! Por amor de su nombre decidieron obedecer a Dios, porque conocen la gracia y el llamado que Dios le dio, obedecieron a la fe y su fe se incremento. El motor que mueve nuestra vida de fe es el amor de Jesús 1Juan 4:19 dice: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amo primero”.
Entonces ¿Por qué debemos trabajar para la obra de Dios? “Por amor de su nombre” Jesús nos ha dado tanto amor, murió en la cruz por amor a nosotros, cada día nos sostiene con su amor, por su amor estamos hoy aquí escuchando su palabra, entonces por amor a su sacrificio y por amor a todos aquellos que están bajo condenación debemos llevar el evangelio. En este tiempo yo estoy experimentando profundamente la gracia del llamamiento. Al comenzar mi vida de fe tenía muchos complejos, uno de ellos era que yo no era universitario por eso me daba miedo ir a predicar en la universidad, eso me desanimaba y me hacía sentir inferior a los demás, discutía con Dios diciéndole ¡te equivocaste! ¿Por qué me trajiste a esta iglesia? pero luego de mucha oración y estudio de la palabra, pude ver que mi problema no era el no ser estudiante universitario, sino que mi vida no estaba llena de la visión de Dios, así pude arrepentirme por mi desobediencia y esforzarme para hacer la obra de Dios, recibiendo la promesa de Dios en mi vida que está en Génesis Cap. 12 “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición” así que solo por su gracia fui levantado como Pastor de los jóvenes universitarios y Dios me dio una oveja universitaria de medicina, aunque yo no estudiaba en la universidad, así pude superar mis límites obedeciendo el llamado de Dios. Fueron muchas las veces en las cuales experimentaba a Dios y me renovaba recordando que solo por gracia el Señor me había levantado, no por lo que yo era, sino por lo que él iba hacer de mi. Hasta ahora la gracia de Dios ha guiado mi vida de fe, por la gracia entré en la UCV, por la gracia pude ser líder de fraternidad, por la gracia he sido instrumento de Dios para levantar sus discípulos, por la gracia puedo predicar su palabra y por la gracia de Dios voy como pastor de los jóvenes de la Universidad de Carabobo. Esta semana, por la gracia de Dios, me inscribí en la Facultad de Ciencias y Tecnología, en la Escuela de Computación. Y aunque como dijo el M. Juan no merezco ni estoy preparado humanamente, se que por la gracia podré desafiar y glorificar a Dios.
Estoy seguro que todos los que estamos aquí queremos recibir o renovar la gracia y el llamamiento de Dios. Entonces debemos declarar con fe: “Por Cristo recibí la gracia y el llamamiento de predicar a los estudiantes universitarios, por Cristo recibí la gracia y el llamado de conquistar un país de América Latina, por Cristo recibí la gracia y el llamado de conquistar una de las 6 principales universidades de Venezuela. Con estas palabras estamos declarando que Dios gratuitamente nos da el poder para seguir nuestro llamamiento y obedecerlo por la fe”.
Finalmente, Vemos que Pablo en el versículo 1 de este capítulo, habla de que él fue llamado a ser apóstol y ahora en el versículo 6 les dice a los cristianos romanos, que ellos también eran llamados por Jesucristo, es decir, que recibían el mismo privilegio de gracia y la misma responsabilidad para servir al Señor. Vivir en Roma era un gran privilegio, porque era el centro del imperio y un lugar con mucha cultura y educación. Sin embargo ser llamados por Dios era un mayor privilegio por eso Pablo en el versículo 7, quiere que todos los que están en Roma incluyendo a los cristianos Judíos y gentiles estén consciente de este privilegio y les dice: “amados de Dios” “llamados a ser santos” Pablo quería que como llamados de Dios, llevaran una vida separada de las cosas del mundo y se dedicaran a servir a Cristo. Pablo no podía hablar sin recordarles la gracia y lo menciona nuevamente “gracia” recordándole el amor inmerecido de Dios a través de Jesús. “Paz” Pablo a través de este saludo les recordó las bendiciones de saber que Dios estaba a su favor.
En conclusión: Somos llamados por la gracia de Dios a predicar su palabra, para que todas las naciones obedezcan a la fe por amor de su nombre. Este es nuestro mayor privilegio servir a nuestro Dios por la gracia. Amén. Oro para que la gracia de Dios siga guiando nuestra vida y para que por amor a Jesús podamos cumplir su misión y llamamiento de predicar el evangelio. Amén.
| |