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Durante la semana pasada llovió mucho por la tormenta tropical llamada Omar. Dicen que cerca de 30.000 personas fueron afectadas por esta lluvia, sobretodos los que están en el Estado Falcón. Nuestra iglesia también fue afectada porque hubo más filtraciones en el techo. Cuando el cielo se cubrió totalmente de nubes oscuras, cayendo un fuerte “palo de agua”, con el fuerte ruido de los truenos, recordé la pesadilla que vivió el pueblo de Vargas en diciembre de 1999. La lluvia y el deslave de las montañas destruyeron al Estado Vargas. Una hermana que vive en La Guaira confesó que le da mucho miedo y no puede dormir cuando llueve recordando esa pesadilla. Imagino que después del diluvio del juicio de Dios, Noé y su familia, aunque fueron salvos del Diluvio, tendrían mucho miedo por cualquier lluvia que caía pensando que Dios iba a juzgarlos. Por eso Dios confirmó su promesa a través del arcoíris asegurando que no juzgaría más a los humanos a través del agua. Después de la lluvia cuando aparecía el arcoíris, Noé recordaba la salvación de Dios y su promesa, y daba gracias a Dios por su amor. Cuando aparece el arcoíris, acuérdate de Dios quien quiere darte la promesa de salvación. Lo que Dios quiere darnos no es el juicio, sino la salvación. Dios quiere que tú no andes más por el camino equivocado, sino vuelvas a Él con arrepentimiento, entonces te llegará la bendición espiritual.
Hoy quiero entregarles la palabra de Dios titulado: “El evangelio de Dios.” Durante dos semanas aprendimos sobre la presentación de Pablo a los hermanos en Roma. ¿Cómo él se presentó a sí mismo? “Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios.” El se presentó como siervo de Jesucristo y el apóstol apartado para el evangelio de Dios. Luego él comienza a hablar sobre qué es el evangelio de Dios. Esta palabra ‘evangelio’ es la clave para entender el libro Romanos. ¿Qué quiere decir ‘evangelio’? Esta palabra proviene del latín ‘evangelium’, que quiere decir ‘buena nueva’. El evangelio son ‘buenas nuevas’. Pero ¿cuál es la buena noticia para todos los humanos? ¿La noticia que anoche Tigres de Aragua le ganó a Leones de Caracas? ¡No! Es una mala noticia para los caraquitas. O acaso ¿la noticia de haberte ganado un Kino? Pero a los no pudieron ganar es una triste noticia. Después de que Jesús nació en Belén, un ángel se le apareció a los pastores que estaban velando y les dijo: “He aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.” (Lc.2:10,11) El ángel dijo que la noticia del nacimiento de Jesús es la buena noticia de gran alegría que será para todo el pueblo. Jesús vino a esta tierra para salvar a todos los hombres que están en el pecado. Por lo cual la noticia de que Jesús sufrió y murió por nuestros pecados y resucitó de la muerte es el evangelio de Dios.
Cuando Pablo dijo el evangelio de ‘Dios’, él quiso decir que el evangelio es de Dios el Padre. Es decir, que Dios el Padre planificó y ejecutó el plan de salvación a los humanos, y Dios el Hijo obedeció al plan del Padre viniendo a esta tierra para cumplir Su voluntad hasta morir en la cruz para perfeccionar el evangelio. Dios el Espíritu Santo, fortaleció al Hijo para llevar a cabo el cumplimiento del plan del Padre y luego se encargó de predicar este evangelio de salvación a todos los humanos.
El evangelio provino del Padre celestial y fue cumplido por toda la Trinidad de Dios. Entonces, ¿cuándo comenzó el evangelio? Cuando Adán y Eva estaban viviendo en el huerto de Edén, ellos no necesitaban buenas nuevas porque su vida era feliz totalmente con Dios. Pero por su desobediencia cuando cayeron en el pecado les llegó la peor noticia de su vida, la cual fue la noticia de su muerte. Como Dios les había dicho: “ciertamente morirás” y la paga del pecado es la muerte. Después de su desobediencia les llegó la muerte. No sólo esto, les llegó vergüenza, miedo, etc. Los humanos cayeron en una situación totalmente desesperada e iban a morir tristemente por sus pecados. Pero en ese momento Dios tuvo misericordia de los humanos y comenzó su obra de salvación. Dios el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo conversaron juntos. El Padre planteó diciendo: “Estos humanos son mis obras maestras. Pero ellos me abandonaron y cayeron en la destrucción eterna. Ellos merecen morir, pero los amo. Quiero hacer algo para salvarlos. La única manera es que uno de nosotros muera en lugar de los humanos. Hijo, ¿irás a la tierra para morir por ellos?” El Hijo respondió: “Sí, Padre, me sacrificaré para salvar a los humanos porque también los amo. Estoy dispuesto a hacer tu voluntad.” El Espíritu Santo dijo: “Te apoyaré y te daré fuerza para cumplir esta misión.” Luego Dios el Padre manifestó su plan de salvación a los humanos caídos castigando a la serpiente: “Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” (Gé.3:15) La simiente de la mujer es el hijo de la mujer, es decir, el hijo que no nació de padre humano.
Todos los humanos sin excepción tienen padre, aunque todos conocen quién es su padre. El único ser humano que nació sin el padre en esta tierra es Jesús, quien nació de una virgen que concibió por el Espíritu Santo. Por eso Gálatas 4:4 dice: “Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer.” La promesa afirmaba que el hijo de la mujer heriría la cabeza de Satanás, esto implica la victoria de Jesús ante Satanás por su muerte y resurrección. Pero Satanás le herirá en el calcañar, en el talón, esto implica el sufrimiento de Jesús en la cruz. Cuando los humanos traicionaron a Dios y cayeron en el pecado, ¡de inmediato Dios planteó su obra de salvación a los humanos! ¿Por qué? Porque Dios nos ama y quiere recuperarnos del pecado. San Juan 3:16 dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Es una noticia maravillosa. Esta son las buenas nuevas de gran gozo. Esto es el evangelio de Dios.
Algunos hermanos piensan que el evangelio se manifiesta solamente en el Nuevo Testamento. Pero, ¿qué dice Pablo? Miren el v2. “que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras.” ¿Quién es ‘Él’? Dios el Padre. Dios el Padre había prometido antes el evangelio por sus profetas en las santas Escrituras. ‘Antes’ quiere decir ‘desde hace tiempo’. ¿A qué se refiere ‘las santas Escrituras’? ¿El Antiguo Testamento o el Nuevo Testamento? Es el Antiguo Testamento, porque no existía como tal un Nuevo Testamento cuando Pablo escribió Romanos. Entonces, Dios el Padre había manifestado constantemente la venida de su Hijo Jesús por sus profetas en los libros del Antiguo Testamento. Desde Génesis hasta Malaquías el tópico principal del Antiguo Testamento es la venida del Mesías a esta tierra.
Después del primer evangelio de Génesis 3:15, la promesa de la venida del Hijo de Dios se manifestó a Abraham diciendo: “En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra.” (Gé.22:18) Y esta promesa se repitió a Isaac y a Jacob. Cuando el pueblo de Israel estaba en el desierto, la promesa de Dios le llegó diciendo: “Saldrá estrella de Jacob, y se levantará cetro de Israel.” (Nú.24:17) Esta promesa llegó al rey David diciendo: “Será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.” (2 Sam.7:16) El profeta Isaías habló claramente del nacimiento, sufrimiento y la muerte del Mesías, y el profeta Miqueas habló del lugar donde iba a nacer el Mesías, y el profeta Zacarías dijo que el Mesías iba a venir humildemente cabalgando sobre un asno. Salmo 22 habla del dolor del Mesías y Salmo 16 habla de su resurrección.
El Cordero de la Pascua representa el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, el libro Levítico nos muestra el sacrificio del Mesías. Por lo cual podemos encontrar la profecía sobre Jesús en cada parte de la Biblia. El evangelio no apareció de repente, sino ha llegado a los humanos constantemente después de su pecado.
Entonces, ¿cuál es el tema principal del evangelio? Miren el v3a. “acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo.” El evangelio es acerca del Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo. Y ¿saben cuál es el tópico principal del evangelio? 1Co.15:3,4 dicen: “Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.” La buena noticia de gran alegría no puede llegar a los que no conocen la muerte y la resurrección de Jesús. Por medio de aceptar que Jesús murió por nuestros pecados y resucitó de los muertos, podemos tener la vida eterna y experimentar el gozo celestial. Ro.10:9 dice: “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” Por lo cual el tópico principal de nuestra predicación debe ser el sufrimiento, la muerte y la resurrección de Jesús. Pablo dijo claramente: “Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.” (1Co.2:1,2)
Sin embargo, en estos días los predicadores no hablan del sufrimiento ni la crucifixión de Jesús, sino de la prosperidad y la sanación. Ellos invitan a los hermanos al mundo de bendición material sin mencionar que Jesús murió por nuestros pecados. Pero sin conocer a Jesús como nuestro Salvador, ¿cómo podremos recibir la bendición espiritual? Sin recibir la bendición espiritual, la cual es nuestra salvación, ¿qué sentido tendrá la bendición material? ¿Qué diferencia hay entre los que hablan de la bendición material sin hablar de la cruz de Jesús, de la misma manera que los hechiceros engañan a la gente ofreciéndoles también bendiciones materiales? Algunos predicadores hablan mucho del poder del Espíritu Santo para superar los problemas de la vida sin hablar de Jesús crucificado. Pero ellos no entienden que la obra principal del Espíritu Santo es anunciar que Jesús murió por nuestros pecados y resucitó de entre los muertos para darnos la vida eterna. Por medio de la obra del Espíritu Santo podemos aceptar que Jesús es el Salvador, por lo cual la obra del Espíritu Santo se manifiesta en el lugar donde los hermanos se arrepienten de sus pecados y aceptan a Jesús como su Señor. ¿Por qué muchos predicadores no quieren hablar de la cruz de Jesús, sino de la bendición material? Porque piensan que a la gente no le gusta escuchar el mensaje de sufrimiento, sino el mensaje del éxito mundano. Porque la gente busca las cosas mundanas en lugar de buscar las cosas espirituales. Pero nosotros en ningún momento podemos evitar la verdad del evangelio.
La felicidad humana no viene de las cosas materiales, sino de conocer a nuestro Señor Jesús como su Salvador. ¿Cómo pudimos encontrar la felicidad celestial? Cuando escuchamos el mensaje de la cruz de Jesús, nos arrepentimos de nuestros pecados y recibimos el perdón de Dios, y pudimos tener gran gozo espiritual. La solución de nuestra vida está en la cruz de Jesús. Por eso el apóstol Pablo tomó decisión de predicar el mensaje de la cruz, diciendo: “Los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.” (1Co.1:22-24) Porque Cristo crucificado es el poder de Dios y la sabiduría de Dios, nuestra vida cristiana puede tener el poder de Dios cuando conocemos a Jesús quien murió en la cruz. Cuando conocemos a Jesús crucificado, los desesperados recibirán la esperanza celestial, los angustiados recibirán la paz de Dios, los rencorosos serán amorosos, los débiles serán poderosos, los malvados serán santos, los enfermos serán sanos, y los demonios serán expulsados. Y todos nosotros podremos llevar una vida abundante por el amor de nuestro Señor Jesús. Por lo cual debemos estar firmes en el evangelio de la cruz y la resurrección de Jesús y debemos predicar este evangelio de salvación. Oro que Dios bendiga a cada uno de nosotros que seamos hombres y mujeres que predican nuestro Señor Jesús crucificado. Amén.
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