|
El nombre de nuestra iglesia es “UBF: University Bible Fellowship”, en español “Fraternidad Bíblica Universitaria”. Este nombre nos muestra la dirección de nuestra iglesia claramente: Una unión de los hermanos en Cristo para evangelizar las universidades con la palabra de Dios. La letra “B” representa la Biblia, lo cual quiere decir que el método para anunciar el evangelio y el crecimiento espiritual de los miembros es la palabra de Dios. Por lo cual el enfoque principal de nuestra iglesia es estudiar la Biblia personal y grupalmente. Esta dirección no vino del propio pensamiento de los fundadores, sino de la voluntad de Dios. San Mateo 28:19,20 dicen: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.” El Señor nos dio el mandamiento de hacer discípulos a todas las naciones con el bautismo y la enseñanza de sus palabras. En nuestra iglesia tenemos el objetivo de levantar a los discípulos de Jesús con sus palabras. El apóstol Pablo también dijo claramente que el método de levantar discípulos era a través de enseñar la palabra de Dios. Colosenses 1:28 dice: “a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre.” Estudiar la Biblia y aplicarla en nuestra vida es el camino de crecer en nuestra vida de fe. En el discipulado de la semana palabra aprendimos sobre escribir testimonio bíblico. Esto es un buen método para grabar en nuestro corazón lo que hemos aprendido de la Biblia y corregir nuestra vida conforme a la voluntad de Dios. Escribir testimonio bíblico nos ayuda a tener un buen corazón para recibir la palabra de Dios y dar muchos frutos espirituales.
La palabra de hoy es sobre el corazón de los que reciben la palabra de Dios. Dependiendo de la actitud que tenemos, podemos perder la palabra de Dios que recibimos o llevar muchos frutos con ella. Jesús nos dio esta enseñanza a través de una parábola. Un sembrador salió a sembrar. Al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron. Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra. Pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.
Luego Jesús dijo: “El que tiene oídos para oír, oiga.” Cuando Jesús dijo eso, quiso decir que la parábola que le había dicho tenía un significado muy especial y profundo. Los que no tienen oídos para oír pensaban que esa enseñanza de Jesús era una tontería y se fueron a sus casas. En cambio los que tienen oídos para oír podían detectar que esa parábola tenía un sentido muy importante, por eso le preguntaron a Jesús cuál era su significado. Todos tenemos oídos, pero no todos entienden lo que oyen. Hay oídos como túnel, donde lo que se oye entra por un oído y sale por el otro sin quedar nada en la mente. Ellos no tienen interés en escuchar a otras personas, por eso no les queda nada. También hay oídos como colador de café, que aceptan las palabras que le convienen y rechazan las palabras que no le convienen. Los buenos oídos son como esponjas que absorben todo lo que escuchan. Ante la palabra de Dios el que tiene oídos para oír es el que absorbe la palabra de Dios completamente como una esponja.
Sin embargo muchos de ellos no tenían oídos para oír, por eso algunos de ellos se quejaban diciendo: ‘Vinimos para escuchar una palabra sabia de Jesús, pero, ¿qué es lo que él habló? No tiene ningún sentido especial. Pensaba que Jesús era sabio, pero no es. Vamos a regresar a la casa. Hoy perdimos nuestro tiempo.’ Otros decían: ‘A lo mejor Jesús estaba muy cansado y no quiso enseñarnos.’ La mayoría de los que estaban en ese lugar regresaron a sus casas con quejas y se quedaron sus discípulos y unas personas cercanas nada más. Ellos le preguntaron a Jesús diciendo: ‘¿Qué significa esta parábola?’ Los que tienen oídos para oír hacen preguntas porque tienen deseo de entender la palabra de Dios. Muchos tienen pena de hacerle preguntas a los profesores en sus clases. Ellos piensan: ‘si le hago esta pregunta, el profesor se va a molestar y los compañeros se van a burlar de mí.’ Cuando yo estaba estudiando derecho internacional en el posgrado en la UCV, un compañero de clase le hizo una pregunta muy básica al profesor, entonces el profesor lo menospreció y lo avergonzó ante todos los compañeros diciendo: ‘¿Dónde estudiaste el pregrado? Tienes que repetirlo.’ Entonces, ese compañero no asistió más a clase. Por eso muchos piensan: ‘No hagas preguntas para que la gente no sepa que eres un tonto.’ Pero en Cristo es diferente. Nadie te va a menospreciar ni rechazar por tus preguntas. Al contrario nuestro Señor se alegra por los que hacen preguntas, porque se manifiesta su deseo espiritual. Por lo cual tienes que preguntar a tus pastores o a otros hermanos si no entienden el significado de la palabra de Dios.
¿Qué le respondió Jesús a los discípulos que le preguntaron? Los vs.11,12 dicen: “Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.” Jesús les dijo que a los que tienen deseo y hacen preguntas les es dado saber el misterio del reino de Dios. El misterio se refiere a lo que está escondido. Las cosas del reino de Dios están escondidas, por eso no se pueden entender fácilmente sin tener el deseo espiritual. Entrar en el reino de Dios es tener la vida eterna, lo cual es muy precioso. Es como un tesoro escondido. Si nos encontramos un billete de 10 bolívares en la calles, estaríamos muy alegres, entonces ¡Cuán gran alegría podremos tener si encontrar un tesoro escondido! En la película Titanic se movían mucha gente y maquinarias para conseguir un diamante grande. Si podemos encontrar el significado del misterio del reino de Dios a través de las palabras de Dios, podremos experimentar gran alegría espiritual. Pero los que no tienen deseo espiritual menosprecian el misterio del reino de Dios, por eso ellos no valoran la importancia de la palabra de Dios. Para ellos la Biblia es sencillamente un libro más en su biblioteca. Ellos no la leen y su Biblia está abandonada en una esquina de su cuarto. Ellos son como los cerdos que menosprecian las perlas.
San Mateo 7:6 dice: “No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.” Por esta razón Jesús habló por parábolas para que solamente los que tengan deseo espiritual las entiendan y consigan los tesoros escondidos. ¿Tienes deseo de conseguir los tesoros de Dios? Entonces, tienes que leer la palabra de Dios, meditarla, entenderla, y aplicarla en tu vida.
Jesús comenzó a darles explicación de su parábola. El v14 dice: “El sembrador es el que siembra la palabra.” El sembrador puede ser el predicador que les da la palabra a otros. También puede ser el que leer la palabra para sembrarla a sí mismo. Las semillas representan la palabra de Dios. ¿Cómo son los de junto al camino? El v15 dice: “Y éstos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones.” La tierra junto al camino es dura porque mucha gente la pisa, por eso las semillas no pueden entrar en la tierra y las aves que están pendientes de ellas no pierden la oportunidad y se las comen. La tierra junto al camino es como el corazón duro que no acepta ni una palabra de Dios. Ellos tienen su propio pensamiento humano, prejuicio, orgullo, etc. Ellos piensan que la Biblia fue inventada por los humanos y que tiene muchos errores. Ellos piensan que ser un cristiano es perder su vida y estar un loco. Por eso cierran su corazón firmemente para no aceptar la palabra de Dios. Ellos jamás pueden conocer a Jesús como su Salvador porque Satanás les quita la palabra que les fue sembrada. Para sembrar en la tierra dura se necesitaría una excavadora para voltearla totalmente. Por eso Dios quiebra y humilla los corazones duros para que ellos puedan aceptar la palabra de Dios. Si Dios te humilla y te quiebra, es para darte una oportunidad más de aceptar a Jesús, por lo cual tienes que doblarte ante la presencia de Dios, entonces la palabra de Dios te dará frutos.
¿Cómo son los que fueron sembrados en pedregales? Los vs.16, 17 dicen: “Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan.” Una característica de la tierra de pedregales es que al momento reciben la palabra de Dios con gozo. Ellos no rechazan la palabra, sino que la aceptan con gozo. Ellos se emocionan por recibir una palabra de Dios diciendo: “¡Aleluya! ¡Glorificado sea el nombre de Dios! Estoy muy feliz porque Dios me ama.” Y muchas veces ellos lloran. En ese sentido la palabra de Dios brota para echar raíz. Pero el problema es que su raíz no puede entrar profundamente en la tierra a causa de las piedras que tiene. ¿Qué pasará si una mata no tiene raíz profunda? Se cae fácilmente ante una tempestad y se seca por el sol. La tempestad es la tribulación en la vida de fe. El sol puede ser la persecución. Pero como sabemos las matas que superan la tempestad se hacen más firmes para durar cientos de años. El sol es muy necesario para que una mata pueda crecer y llevar frutos. Las tribulaciones y las tentaciones son muy necesarias para nuestro crecimiento espiritual para llevar muchos frutos. Los hermanos que llevan buenos frutos han superados sus tiempos difíciles para seguir el camino de Dios.
En el libro ‘El Peregrino’ los dos amigos del cristiano también salieron de su ciudad para la vida eterna. Pero cuando ellos cayeron en un pantano, se molestaron y regresaron a su ciudad: la ciudad de destrucción. Ellos se rindieron ante una tribulación y finalmente no pudieron tener la vida eterna. La vida de fe no es algo emocional, sino una constante lucha espiritual para vivir por la fe en Cristo. En la vida de fe hay momentos alegres y momentos tristes. Debemos estar siempre alegres en cualquier momento, pero muchas veces nos pones tristes. Algunos hermanos pueden pensar que la vida debe ser muy alegre y divertida, por eso tienen duda de Dios cuando les llegan las tribulaciones. Ellos no están viviendo con la palabra de Dios sino con sus emociones. Nuestra emoción humana es como el clima de la playa, en un día soleado de repente llueve fuerte. No debemos llevar esta vida de fe con nuestras emociones, sino con la palabra de Dios. Por lo cual nosotros debemos luchar para que las palabras de Dios puedan echar raíces profundamente en nuestros corazones. Para esto debemos quitar las piedras que tenemos. ¿Cuáles son? Nuestros pecados escondidos, dudas, pensamientos humanos, corazón saciado, etc. Si tenemos algunos pecados escondidos que practicamos sin poder dejarlos son piedras que nos impiden ser firmes en Cristo. Debemos sacar estas piedras ante Dios para que la palabra de Dios pueda penetrar profundamente en nuestros corazones.
¿Cómo son los fueron sembrados entre espinos? Los vs.18, 19 dicen: “Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.” Las semillas entre los espinos brotan, echan raíces y crecen. Pero el problema es que se ahogan por los espinos y mueren. Los espinos son los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas. Hay hermanos que se preocupan mucho por su futuro pensando que siguiendo a Jesús no podrán tener éxito en este mundo. Los que tienen su propia ambición humana se sienten más cargados por servir a Dios. He visto a varios hermanos que regresaron al mundo por ser engañados por las riquezas de este mundo. ¿Qué debemos hacer para que las palabras den frutos? Debemos sacar estos espinos. Eso duele, pero si no los sacamos, no podemos llevar frutos para Dios.
Por último, ¿Cómo son los que fueron sembrados en buena tierra? El v20 dice: “Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.” Esta buena tierra es suave, no tiene piedras ni espinos, por eso reciben la palabra de Dios muy profundamente para dar frutos hasta ciento por uno. Los que tienen buena tierra en su corazón están muy atentos a la palabra de Dios, las meditan con mucho deseo espiritual, se arrepienten reflejándose ante ella y escribiendo testimonios bíblicos, finalmente cambian su vida para dar muchos frutos espirituales. De esta manera ellos glorifican a Dios. Dar muchos frutos es la voluntad de Dios para nuestra vida, porque Dios nos juzgará por nuestros frutos. Por lo cual dar frutos hasta ciento por uno es nuestro deber ante Dios. Según esta parábola, podemos saber que el problema de no dar frutos no está en la palabra de Dios, sino en nuestros corazones. La palabra de Dios tiene vitalidad, por eso puede brotar, echar raíces, crecer y dar frutos, si tenemos un buen corazón como buena tierra. Oro que Dios nos ayude a tener buena tierra para llevar muchos frutos espirituales para la gloria de Dios. Amén
| |