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  MARCOS 1:16-20

Versículo Clave: 1:17

"Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres."

 
 

El viernes pasado, nuestros jóvenes renovados de la fraternidad Águila organizaron una vigilia por primera vez. Ellos prepararon con mucho ánimo juegos, dinámicas, cantos, mensaje, comida, etc. Ellos sirvieron la vigilia con alegría como muchachos y muchachas. Lo que más me impactó fue el video sobre la vida del águila. Dicen que el águila puede vivir 80 años, pero a través del doloroso proceso de renovación ellos pueden vivir 150 años. Para esto el águila tiene que subir a una montaña muy alta y romper su pico y sus uñas chocándolos contra la roca, y esperar que salga de nuevo su pico y uñas. Luego sus plumas se renuevan. Entonces pueden vivir su segunda vida, la cual es más gloriosa que la primera vida. Los miembros de la fraternidad Águila tienen este deseo de llevar su segunda vida en Cristo para glorificar a Dios. Is.40:30,31 dicen: “Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” Los que esperan a Jehová son los que siguen a Cristo, es decir, los discípulos de Jesús. Si seguimos a Jesús, viviremos como águila, renovándonos espiritualmente cada día.

Leamos el v16. “Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.” Esta historia ocurrió cuando Jesús comenzó su obra de salvación en esta tierra. Jesús es de Nazaret, provincia de Galilea, por eso la zona principal de su obra era junto al mar de Galilea. Este mar se llama también ‘Mar de Tiberias’ o ‘Lago de Genesaret’. Este lago que tiene una longitud de 21 km de norte a sur y 13 km de este a oeste en la parte más ancha era la mayor fuente de alimentación para el pueblo galileo, ya que la mayoría de ese pueblo mantenía su vida gracias a la pesca. El mar de Galilea es hermoso no solo por su agua cristalina, sino también por la historia de Jesús con sus discípulos. Jesús llamó a sus principales discípulos en ese lugar y después de su resurrección recuperó a sus discípulos decepcionados a través de reencontrarse allí con ellos.

Jesús estaba andando junto al mar de Galilea. ¿Por qué? ¿Jesús estaba paseando para ver la vista hermosa del lago? ¡No! Jesús estaba buscando a sus discípulos, con quienes podía servir en la obra de salvación. Desde el comienzo de su ministerio Jesús buscó discípulos. ¿Por qué? Porque las multitudes son como la ola que viene y se va, pero los discípulos son los que se comprometen a entregar su vida para su Maestro; porque un discípulo preparado puede servir a miles de personas y levantar a otros discípulos. Es importante saber que desde el principio Jesús enfocó su obra en levantar discípulos. Muchos siervos de Dios no saben esta dirección espiritual de Jesús, por eso ellos no trabajan para levantar discípulos de Jesús, sino se enfocan en la multitud. Algunos de ellos se jactan por el número de participantes de su iglesia sin contar cuántos son discípulos entre ellos, es decir, cuántos están comprometidos verdaderamente con Jesús. Aunque haya muchos cristianos en este pueblo, si son pocos los comprometidos para entregarse completamente para el Señor, no podremos ver la influencia espiritual en nuestro pueblo. Por lo cual levantar a los discípulos de Jesús es sabiduría de Dios y el camino correcto para expandir Su reino en esta tierra.

Le doy muchas gracias a Dios por nuestros hermanos y hermanas que han tomado la decisión de vivir como discípulos de Jesús. Es muy precioso ver a muchos jóvenes comprometidos con el Señor en nuestra iglesia. No es fácil que un joven tome la decisión de seguir a Jesús negando su deseo de divertirse en este mundo, porque hay muchas tentaciones carnales que les acechan. Sin embargo nuestros discípulos comprometidos están haciendo lucha espiritual contra el pecado de este mundo para agradar a Dios. Están luchando para cumplir con el compromiso con Dios sirviendo su obra de salvación. También estoy muy agradecido a Dios porque este año tenemos más de 20 candidatos a discípulos. Ellos tomaron la decisión de seguir a Dios y ser entrenados para ser discípulos verdaderos de Jesús. ¿Cómo era posible que ellos tomasen esta decisión? Porque han recibido la gracia de nuestro Señor Jesús, por ser perdonados de todos sus pecados. Oro que cada uno de nuestros candidatos, siendo guiados por el Espíritu Santo y recibiendo su fuerza, finalicen el discipulado para ser levantados firmemente como discípulos de Jesús. Amén.

El v16 dice que Jesús vio a Simón y a Andrés su hermano. También el v19 dice que Jesús vio a Jacobo hijo de Zebedeo y a Juan su hermano. La palabra ‘vio’ tiene un sentido muy especial porque Jesús no vio solamente su rostro sino también su interior que estaba sufriendo por el pecado. ¿Qué estaban haciendo ellos? Simón y Andrés estaban echando la red en el mar y Jacobo y Juan estaban remendando las redes. Ellos estaban trabajando para mantener su vida. Simón y Andrés eran los contratados en la pesquería de Zebedeo, el cual era el padre de Jacobo y Juan. Ellos no estaban bien económicamente, imagino que vivían diariamente con lo que ganaban al día. Ellos tenían a su familia y tenían la responsabilidad de sostenerla. Cuando Pedro no podía salir a trabajar por la gripe, su esposa se preocupaba mucho porque no había comida para ese día, y Pedro no podía descansar bien porque su hijo Pedrito estaba llorando de hambre. Pero lo que les daba más tristeza era el sentido de nada. Aunque trabajaban diligentemente todos los días para mantener sus familias, ellos tenían un vacío en sus corazones por no saber cuál era el objetivo verdadero de su vida.

Ellos estaban buscando una vida con sentido que les podía hacer felices verdaderamente. El estado de Jacobo y Juan era parecido aunque ellos tenía mejor condición económica que Pedro y Andrés. Su padre Zebedeo tenía varias barcas y jornaleros, por eso no tenían preocupación por dinero. Pero ellos se sentían contentos con su vida. Ellos estaban buscando al Mesías que podía liberar a su pueblo del yugo de los romanos. Andrés y Juan eran discípulos de Juan el Bautista. Y cuando su maestro Juan el Bautista dijo que Jesús era el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, ellos buscaron a Jesús para conocerlo. Ellos eran los que esperaban al Mesías. Jesús vio el interior de Pedro, Andrés, Jacobo y Juan y los llamó a ser sus discípulos.

Jesús vio nuestro interior y nos llamó a ser sus discípulos. ¿Cómo era nuestra vida antes de recibir este llamamiento de Jesús? Algunos hermanos estaban llevando una vida muy cansada y cargada para sobrevivir como Pedro y Andrés. Sufrían por la pobreza, cargas de sus vidas y fracasos en sus estudios, trabajo, etc. Otros hermanos eran exitosos externamente, su familia tenía dinero, les iba bien en sus estudios, eran populares, etc. pero internamente sufría por el sentido de nada y complejos. Todos nosotros estábamos sufriendo por nuestros pecados de deseo carnal. Jesús entendió nuestros corazones y nos llamó para cambiar nuestra vida.

¿Qué les dijo Jesús para llamarlos a ser sus discípulos? El v17 dice: “Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.” Jesús les dijo: “Venid en pos de mí”, en otra palabra “Síganme”. ¿Qué quiere decir seguir a Jesús? Es llevar una vida de aprender todo de Jesús. El apóstol Pablo llevó una vida de aprender de Jesús, por eso él les decía a los hermanos: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” Pablo podía decir a los hermanos que imitaran a él, porque él llevaba una vida de imitar a Jesús. El luchaba mucho para aprender e imitar todo de Jesús. Filipenses 3:10,11 dice: “a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte.” El quiso conocer a Jesús. La palabra ‘conocer’ no es saber algo superficialmente, sino tener una relación muy personal. Pablo no vivía con Jesús, pero a través de los testimonios de otros hermanos, del estudio sobre la palabra de Dios, y de la obra del Espíritu Santo, él pudo conocer personalmente quién era Jesús. El aprendió de la personalidad de Jesús y cambió su ser. Por ejemplo, él era un hombre muy cruel, sin misericordia, por eso mataba a los cristianos. Pero conociendo a Cristo, recibió el amor de Jesús y aprendió su amor, y finalmente se convirtió en un hombre amoroso que escribió así a los hermanos: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” Pablo era un orgulloso fariseo, pero aprendió la humildad de Jesús y se convirtió en un hombre humilde. El escribió en Fil.2:3 “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.”

También él quiso conocer el poder de su resurrección y la participación de sus padecimientos. Todos quieren conocer el poder de la resurrección de Jesús, pero pocos quieren participar en sus sufrimientos. ¿Pero hay resurrección sin morir? Para conocer el poder de la resurrección, debemos morir primero a través de participar en los padecimientos de Jesús. Pablo quiso conocer los sufrimientos y dolores que tenía Jesús y los recibió activamente. 2Co.11:23-27 dicen: ”Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez.” ¿Quién estará dispuesto a sufrir como Pablo? Pero cuando él participó activamente en el padecimiento de Jesús, él pudo recibir el poder de la resurrección para conquistar a muchas naciones incluyendo a Roma. Por eso él pudo decir a los hermanos al finalizar su vida: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.” (2Ti.4:7,8)

¿Es fácil esta vida de seguir a Jesús? ¡No! Pero Jesús les da a los que le siguen por la fe diciendo: “y haré que seáis pescadores de hombres.” Esta es la promesa de Jesús. La palabra ‘haré’ manifiesta la voluntad firme de Jesús. ¿Quién es Jesús? El es Dios Todopoderoso, por lo cual la voluntad de Jesús se cumple siempre, es decir, que esta promesa de Dios con nosotros se cumplirá sin falta. Jesús quiere hacernos pescadores de hombres. ¿Qué quiere decir pescadores de ‘hombres’? Los pescadores pescan peces, pero los pescadores de hombres pescan hombres. El propósito de ser pescador de peces es hallarlos para venderlos y tener dinero; en cambio el propósito de los pescadores de hombres es ganar a muchos hombres y mujeres para ser salvos.

La vida de los pescadores es egocéntrica, sólo viven para trabajar; en cambio la vida de pescadores hombres es teocéntrica, centrada en Dios. La vida de los pescadores es vana y sin sentido, en cambio la vida de pescadores de hombres tiene sentido verdadero en el reino de Dios. A través de llevar una vida de pescadores de hombres, podemos vivir con alegría celestial. Los pescadores de hombres son los discípulos de Jesús y siervos de su obra. Esta vida es muy preciosa y significante. Cuando viste que un hermano aceptó a Jesús y cambió su vida, ¿cómo te sentiste? Muy feliz, ¿verdad? Dios quiere que nosotros vivamos como pescadores de hombres. ¿Quieres ser pescador de peces o pescador de hombres? Entonces, tienes que seguir a Jesús como su discípulo. Entonces, recibirás gran bendición espiritual en tu vida. Amén. ¿Cuál fue la reacción de los discípulos ante este llamamiento de Jesús? Miren los vs.18 y 20. “Y dejando luego sus redes, le siguieron. Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron.” Ellos siguieron a Jesús dejando sus redes y su familia. La red implica su vida pasada sin sentido. Jacobo y Juan dejaron a su padre Zebedeo, lo cual implica que ellos dejaron a su familia. No creo que les fue fácil tomar esa decisión, pero ellos lo hicieron porque tenía mucha alegría y convicción en seguir a Jesús. Cuando ellos tomaron esa decisión valiente, ellos podían ser los protagonistas de la obra de Dios. El Señor te llama para que seas sus discípulos y te pide que tomes la decisión de seguirle. Oro que Dios nos ayude a ser sus discípulos fieles en esta tierra. Amén.

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